SANTO DOMINGO.– Las toallas que permanecen húmedas durante horas pueden desarrollar olores desagradables, especialmente en viviendas con poca ventilación. El problema no siempre se resuelve añadiendo más detergente: la forma de secarlas y almacenarlas también influye.
Después de utilizarlas, conviene extenderlas para que el aire circule por toda la tela, en lugar de dejarlas enrolladas o amontonadas. Si varias personas comparten un baño pequeño, disponer de espacio suficiente para colgarlas puede marcar una diferencia.
Consejos para incorporarlo a la rutina
Antes de lavarlas, es importante revisar las etiquetas de cuidado y no sobrecargar la lavadora. Una carga excesiva dificulta que el agua y el detergente circulen correctamente. La cantidad de producto también debe ajustarse a las instrucciones del fabricante.
Una vez terminado el ciclo, las toallas deben retirarse sin demoras y secarse por completo antes de guardarlas. Los armarios cerrados y húmedos pueden hacer que reaparezca el olor, incluso cuando las prendas estaban limpias al salir de la lavadora.
Si el problema persiste, conviene revisar la limpieza de la lavadora, la ventilación del lugar y la presencia de humedad en los espacios de almacenamiento. No todas las telas toleran las mismas temperaturas o tratamientos, por lo que es preferible evitar soluciones agresivas que puedan dañarlas.




