Un alimento puede tener bastante sodio aunque no sepa especialmente salado. Por eso, mirar la información nutricional del empaque puede ser más útil que guiarse únicamente por el sabor.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) señala que buena parte del sodio consumido procede de alimentos preparados y empacados. La etiqueta permite comparar opciones de una misma categoría antes de llevarlas a casa.
La porción cambia la lectura
El primer paso es revisar a cuántas porciones corresponde el paquete. La cifra de sodio indicada suele ser por porción, de modo que comer el doble de esa cantidad también duplica el sodio ingerido.
En las etiquetas que utilizan el sistema estadounidense, la FDA considera que un 5 % o menos del valor diario de sodio por porción es bajo y un 20 % o más es alto. Su valor diario de referencia es inferior a 2,300 miligramos, aunque las necesidades individuales pueden variar y algunas personas requieren indicaciones médicas específicas.
Comparar sin complicarse
Si dos productos tienen porciones equivalentes, revisar los miligramos de sodio ayuda a identificar cuál aporta menos. Es especialmente útil en sopas, salsas, embutidos y otros productos empacados que se consumen con frecuencia.
La guía de la FDA sobre el sodio explica cómo interpretar la información nutricional y por qué conviene prestar atención a este mineral.




