No hace falta que la cocina esté llena de humo visible para que cocinar afecte el aire interior. Freír, saltear o quemar alimentos puede generar partículas que permanecen en el ambiente, incluso cuando el olor parece leve.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) señala que los métodos de cocción y las temperaturas influyen en la cantidad de partículas liberadas. Mejorar la ventilación ayuda a reducir la exposición dentro de la vivienda.
Qué hacer mientras se cocina
Si la estufa tiene extractor, conviene encenderlo durante la preparación y mantenerlo funcionando entre 10 y 20 minutos después, según la orientación de la EPA. Los equipos que expulsan el aire al exterior suelen ser más eficaces que los que solo lo recirculan.
Cuando no existe extractor, abrir puertas o ventanas puede ayudar si las condiciones del exterior y la seguridad de la vivienda lo permiten. También es útil evitar quemar los alimentos y limpiar regularmente la grasa acumulada en superficies y equipos.
Ventilar no significa descuidar la seguridad
En viviendas con aparatos de combustión, los cambios de ventilación deben hacerse con criterio. La EPA advierte que extractores muy potentes pueden alterar el flujo de gases de otros equipos; ante dudas sobre la instalación, lo adecuado es consultar a un técnico.
Estas orientaciones aparecen en la guía de la EPA sobre partículas en el aire interior.




