Preparar la lonchera temprano y abrirla varias horas después puede ser un problema si lleva alimentos que necesitan refrigeración. El tiempo fuera de la nevera y la temperatura de conservación importan tanto como lo que se empaca.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) aconseja utilizar una lonchera aislante y al menos dos fuentes de frío para transportar comidas perecederas, como ciertos lácteos, carnes y preparaciones que deben mantenerse refrigeradas.
Cómo organizar una lonchera fría
Las fuentes de frío pueden ser paquetes de gel congelados o una combinación de paquete de gel y botella de agua congelada. Lo recomendable es colocarlas de manera que ayuden a conservar fríos los alimentos durante el traslado y hasta la hora de comer.
La lonchera debe estar limpia y los recipientes bien cerrados. Si se lleva comida caliente, el USDA recomienda un envase térmico apropiado, precalentado según las instrucciones, y mantenerlo cerrado hasta consumirla.
Qué hacer con lo que sobra
Si un alimento perecedero pierde la temperatura segura durante demasiado tiempo, guardarlo de nuevo no elimina el riesgo. La recomendación general es evitar consumir alimentos que hayan permanecido más de dos horas en la zona de temperatura insegura; en ambientes muy calurosos, el margen puede ser menor.
El USDA explica cómo transportar almuerzos de forma segura. También puedes leer en Atardecer Digital cuánto tiempo conservar las sobras de comida en la nevera.




