SANTO DOMINGO.– El deseo de eliminar suciedad y microorganismos de frutas y vegetales lleva a algunas personas a utilizar jabón, detergente o soluciones de cloro. Sin embargo, esos productos no son la opción recomendada para lavar alimentos frescos destinados al consumo.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aconseja enjuagar los productos bajo agua corriente antes de prepararlos o comerlos, incluso cuando se vaya a retirar la cáscara. El objetivo es reducir la suciedad y la posible contaminación superficial, sin añadir sustancias que puedan quedar retenidas.
Qué conviene tener en cuenta
Las frutas de piel firme, como ciertos melones, pueden frotarse con un cepillo limpio reservado para alimentos. Las partes dañadas deben retirarse y los productos que presenten deterioro importante deben descartarse. Secarlos con una toalla limpia también puede ayudar a disminuir la humedad superficial.
El lavado no elimina por completo todos los microorganismos, por lo que es importante prevenir la contaminación cruzada. Los cuchillos y tablas utilizados para carne cruda no deben emplearse directamente para cortar vegetales que se comerán sin cocción. Además, los productos precortados que requieren refrigeración deben mantenerse fríos.
En el caso de paquetes identificados como previamente lavados y listos para consumir, deben seguirse las indicaciones del fabricante. La higiene de manos, la limpieza de superficies y el almacenamiento apropiado son tan importantes como el enjuague del alimento.




