En el supermercado es frecuente encontrar jabones que resaltan la palabra «antibacteriano» en el empaque. Esa descripción puede hacer pensar que ofrecen una protección superior para el uso diario, pero no necesariamente es así.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) señala que no hay evidencia de que los jabones antibacterianos de venta libre utilizados con agua sean mejores para prevenir enfermedades que el lavado con agua y jabón común.
Lo importante es cómo se lavan las manos
La limpieza adecuada ayuda a retirar suciedad y microorganismos de la piel. Por eso, más que escoger un producto por su publicidad, conviene mantener el hábito de lavarse las manos en momentos importantes, como antes de manipular alimentos y después de ir al baño.
La explicación de la FDA se refiere a jabones y geles de baño antibacterianos para consumidores que se usan con agua. No debe confundirse con las normas de productos utilizados en hospitales ni con los desinfectantes de manos sin enjuague.
Evitar una falsa sensación de seguridad
Un jabón con una etiqueta llamativa no reemplaza una buena técnica de lavado. En casa también es importante usar correctamente los productos de limpieza; puedes consultar nuestra nota sobre cómo almacenar detergentes y desinfectantes.
Referencia: orientación de la FDA sobre jabones antibacterianos.




