Los granitos que aparecen después de afeitarse no siempre se deben a falta de higiene. El roce de la cuchilla y la forma en que vuelve a crecer el vello pueden provocar irritación y pequeñas protuberancias, especialmente en zonas sensibles.
De acuerdo con la Academia Estadounidense de Dermatología, modificar la técnica de rasurado puede reducir estas molestias sin necesidad de recurrir a productos agresivos.
Preparar la piel hace la diferencia
Una opción es afeitarse al final del baño, cuando el vello está más suave, o colocar previamente un paño húmedo y tibio sobre la zona. También conviene utilizar una crema de afeitar que facilite el deslizamiento de la cuchilla.
Los dermatólogos aconsejan pasar la cuchilla en la dirección de crecimiento del vello, sin insistir repetidamente sobre el mismo punto. Al terminar, puede colocarse un paño fresco y húmedo para aliviar la sensación de irritación.
Cuándo cambiar la cuchilla
La AAD recomienda sustituir las cuchillas desechables después de cinco a siete afeitadas y guardarlas en un lugar seco. Si aparecen lesiones dolorosas, marcas persistentes o granitos que no mejoran, conviene consultar con un dermatólogo.
Consulta las recomendaciones dermatológicas para prevenir la irritación por afeitado.




