Recalentar la comida en el mismo recipiente donde se guardó puede ahorrar tiempo, pero no todos los envases son adecuados para el microondas. Algunos materiales, especialmente ciertos plásticos, pueden deformarse o derretirse por el calor que alcanza el alimento.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) señala que los hornos microondas son generalmente seguros cuando se usan correctamente y siguiendo las instrucciones del fabricante.
Qué revisar antes de calentar
Lo primero es comprobar que el recipiente esté identificado como apto para microondas o que su fabricante autorice ese uso. No debe asumirse que cualquier envase plástico, por el simple hecho de contener alimentos, resiste el calentamiento.
El vidrio y la cerámica pueden ser opciones, siempre que sean adecuados para este tipo de horno. También es importante recordar que el recipiente puede calentarse por contacto con la comida, aunque las microondas actúen principalmente sobre el alimento.
Precaución con el metal y los daños del equipo
En general, las bandejas metálicas y el papel de aluminio no deben introducirse sin indicaciones expresas del fabricante, porque pueden interferir con la cocción y dañar el aparato. Si la puerta, las bisagras o el cierre están deteriorados, la FDA recomienda consultar al fabricante.
Estas pautas proceden de la guía de la FDA sobre hornos microondas.




