SANTO DOMINGO.– El cuidado de la salud cardiovascular depende de múltiples factores, entre ellos la alimentación, la actividad física, el tabaquismo, el descanso y condiciones como la hipertensión arterial. Adoptar hábitos saludables puede contribuir a reducir el riesgo a largo plazo.
Recomendaciones prácticas
Caminar con regularidad y disminuir el tiempo sedentario son medidas accesibles para muchas personas. La intensidad y duración del ejercicio deben adaptarse a la edad, el estado de salud y las recomendaciones médicas, especialmente cuando existen síntomas o enfermedades previas.
Una alimentación que incluya frutas, vegetales, legumbres y otros alimentos variados, junto con un consumo moderado de sal, puede formar parte de un patrón beneficioso. Evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol también son decisiones relevantes para la salud general.
Dormir lo suficiente, manejar el estrés y acudir a controles de presión arterial, glucosa y colesterol cuando corresponda ayudan a identificar riesgos. Estos hábitos no garantizan la ausencia de enfermedades, pero complementan la atención preventiva y el tratamiento indicado por profesionales.




