WASHINGTON.– Estados Unidos elevó este martes al 50 % los aranceles sobre una serie de productos procedentes de Canadá, profundizando la disputa comercial entre los dos países en medio de una escalada de medidas y represalias que afecta a distintos sectores de ambas economías.
Entre las mercancías canadienses alcanzadas por los gravámenes figuran determinados quesos, pieles de animales, lanchas a motor y productos de papel y acero.
La modificación también contempla excepciones. Algunos productos que estaban sometidos a recargos de hasta 50 % dejaron de estar incluidos en esa lista, entre ellos determinadas categorías de papel higiénico, cemento y whisky en presentaciones superiores a cuatro litros.
La medida estadounidense se produce después de que Canadá aplicara, desde el 8 de septiembre, contramedidas arancelarias de 15 %, 25 % y 50 % sobre diferentes productos originarios de Estados Unidos. Ottawa señaló que su respuesta abarca US$27,600 millones en importaciones estadounidenses.
Estados Unidos prepara prohibiciones desde el 29 de septiembre
La tensión comercial podría aumentar nuevamente a finales de mes.
La administración del presidente Donald Trump dispuso que, a partir del 29 de septiembre de 2026, determinados productos canadienses sean excluidos del mercado estadounidense. Las medidas alcanzan categorías de bebidas alcohólicas, productos derivados del suero de leche y motocicletas, entre otros bienes contemplados por las disposiciones.
La Casa Blanca sostiene que las acciones responden a prácticas comerciales canadienses que considera discriminatorias y ha recurrido a la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930 para aplicar las restricciones. Canadá, por su parte, ha presentado sus propios aranceles como una respuesta a las medidas adoptadas previamente por Washington.
Canadá enfrenta una disputa con su principal socio comercial
La escalada adquiere especial importancia debido a la profunda integración económica entre ambos países y al peso del mercado estadounidense para las exportaciones canadienses.
El conflicto se desarrolla además mientras Estados Unidos, Canadá y México atraviesan una etapa clave en torno al T-MEC, el acuerdo comercial que regula buena parte de los intercambios entre las tres economías norteamericanas.
Las nuevas restricciones elevan así la incertidumbre para productores, importadores y consumidores, ante la posibilidad de que Washington y Ottawa adopten nuevas represalias si no alcanzan un entendimiento comercial.




