El descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) este domingo, que dejó al menos 21 muertos y más de 100 heridos, se suma a la trágica lista de siniestros ferroviarios en España.
Con este nuevo evento, la cifra de víctimas mortales en lo que va de siglo asciende a 170 personas, en incidentes que incluyen colisiones frontales, arrollamientos en pasos a nivel y descarrilamientos por exceso de velocidad en diversas provincias.
El accidente más grave registrado en este periodo ocurrió el 24 de julio de 2013 en Angrois, cerca de Santiago de Compostela, donde un tren de alta velocidad descarriló en la curva de A Grandeira. En ese siniestro, causado por exceso de velocidad, fallecieron 79 personas y 143 resultaron heridas.
Otros hechos significativos incluyen la colisión frontal en Chinchilla (Albacete) en 2003, con 19 fallecidos, y el arrollamiento de peatones en la estación de Castelldefels (Barcelona) en 2010, que cobró la vida de 12 jóvenes.
La cronología de tragedias también destaca siniestros en Lorca (2001), Villada (2006) y O Porriño (2016). En años recientes, la red ferroviaria española ha enfrentado colisiones en Castellgalí (2019) y choques entre mercancías y pasajeros en Sant Boi de Llobregat (2022).
El reciente suceso en Córdoba reabre el debate sobre la seguridad en las vías de alta velocidad y la prevención de fallos técnicos o humanos en el sistema ferroviario nacional.








