Quedarse dormido con los lentes de contacto puestos puede parecer un descuido menor, pero aumenta el riesgo de infección ocular. Los lentes requieren una rutina de uso y limpieza adaptada a las indicaciones del especialista.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan no dormir con lentes de contacto, salvo que el profesional de salud visual lo haya indicado expresamente. Incluso algunos modelos autorizados para uso nocturno mantienen riesgos.
Qué hacer antes de colocártelos
Antes de manipularlos, hay que lavarse las manos con agua y jabón y secarlas bien. Para limpiarlos y guardarlos se debe utilizar la solución indicada, sin mezclar líquido nuevo con el que ya estaba en el estuche.
También conviene tener unos lentes de armazón de repuesto. Si aparecen dolor, enrojecimiento o molestias, los CDC aconsejan retirar los lentes de contacto y consultar al profesional que atiende la salud visual.
Señales que no conviene ignorar
El riesgo no se limita a la incomodidad: algunas infecciones pueden comprometer la córnea. Los CDC detallan hábitos para prevenir infecciones asociadas con lentes de contacto.




