Un par de zapatos puede verse cómodo y aun así causar rozaduras después de caminar. Las ampollas por fricción aparecen cuando el roce repetido afecta las capas superficiales de la piel, especialmente en talones y dedos.
La Academia Estadounidense de Dermatología aconseja usar calzado que no quede demasiado apretado ni demasiado flojo. También recomienda detener la actividad si aparece dolor, enrojecimiento o una molestia persistente.
Cómo reducir la fricción al caminar
Si una zona empieza a rozar, una protección suave, como un apósito apropiado, puede disminuir la fricción. Mantener los pies secos y escoger medias adecuadas también ayuda durante caminatas o ejercicio.
Cuando ya existe una ampolla, lo habitual es protegerla y evitar reventarla. La piel que la cubre funciona como barrera; romperla innecesariamente puede aumentar el riesgo de infección.
Qué hacer si ya apareció una ampolla
Las personas con diabetes, mala circulación o signos de infección deben buscar orientación médica en lugar de tratar lesiones del pie por su cuenta. La Academia Estadounidense de Dermatología explica cómo prevenir y cuidar las ampollas.




