Salir bajo un aguacero puede dejar los zapatos empapados por dentro. Guardarlos húmedos favorece los malos olores y dificulta mantener secos los pies al volver a utilizarlos.
El secado debe adaptarse al material del calzado. Aplicar calor intenso directamente puede deformar algunos componentes o afectar los adhesivos.
Qué hacer al llegar a casa
Conviene retirar las plantillas cuando sean desmontables y dejar el calzado en un lugar ventilado. El papel absorbente limpio puede ayudar a retirar parte de la humedad interior, siempre que se cambie cuando se empape.
Antes de volver a usar los zapatos, hay que comprobar que estén secos. Cambiarse las medias mojadas y secar bien los pies, especialmente entre los dedos, ayuda a cuidar la piel.
Fuente de referencia: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.




