Ir a la piscina es una opción frecuente para pasar el día en familia, pero el cabello también siente los efectos del agua tratada. El cloro puede alterar la capa de lípidos que protege la fibra capilar y favorecer la resequedad y el quiebre.
El cuidado no tiene que convertirse en una rutina complicada. Algunas medidas antes de entrar al agua y un lavado adecuado al salir ayudan a reducir la exposición prolongada.
Protección antes de entrar al agua
La Academia Estadounidense de Dermatología señala que un gorro de natación puede ayudar a proteger el pelo. También menciona el uso de acondicionador sin enjuague o aceite capilar como barrera antes de nadar, siempre que sea apropiado para el tipo de cabello y las normas de la piscina.
Quienes llevan el pelo teñido o decolorado pueden notar más fácilmente resequedad o cambios de tono. Por eso conviene prestar atención a la exposición repetida al cloro y evitar tratamientos agresivos inmediatamente antes de pasar varios días en la piscina.
El lavado después de nadar
Al salir, la recomendación dermatológica es enjuagar el cabello cuanto antes, lavarlo con un champú adecuado para nadadores cuando sea necesario y aplicar acondicionador para recuperar hidratación. Frotar con fuerza o desenredar bruscamente el pelo mojado puede aumentar el quiebre.
Estas medidas están descritas en la guía de cuidado capilar de la Academia Estadounidense de Dermatología.




