Por Osvaldo Reyes
La inversión de 500 millones de dólares no es solo una obra de infraestructura: es una señal geopolítica y económica.
Que Google elija a República Dominicana como su primer punto de intercambio digital en América Latina fuera de Estados Unidos envía un mensaje claro sobre la estabilidad y el potencial del país.
Sin embargo, la infraestructura por sí sola no garantiza desarrollo. El verdadero impacto dependerá de la capacidad del Estado y del sector privado para crear un ecosistema que incluya formación en tecnología, incentivos a la innovación y marcos regulatorios modernos.
La conectividad es el nuevo petróleo del siglo XXI. Convertirse en nodo regional implica oportunidades, pero también responsabilidades.
El desafío será transformar esta autopista digital en crecimiento sostenible, empleo de calidad y mayor competitividad para la nación.