Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que la guerra contra Irán contribuyó a la derrota republicana en las elecciones de medio término, debido al incremento de los precios de los combustibles y al descontento que generó entre los votantes.
Sin embargo, el mandatario defendió la ofensiva militar y aseguró que tomaría nuevamente la misma decisión si tuviera que hacerlo, al considerar que impedir que Teherán desarrolle armas nucleares constituye una prioridad para la seguridad estadounidense.
Al referirse a las declaraciones de su vicepresidente, JD Vance, quien atribuyó el revés electoral al conflicto, Trump admitió que sus argumentos tenían fundamento, particularmente por el impacto de la guerra en el precio de la gasolina.
«Pero, al mismo tiempo, si tuviera que volver a hacerlo, lo haría de nuevo, porque, a largo plazo, es la única solución. No se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear», manifestó durante una actividad en la Casa Blanca relacionada con las obras de construcción de un salón de baile.
La ofensiva estadounidense contra Irán comenzó el 28 de febrero, mediante ataques conjuntos con Israel. Ocho meses después, el conflicto continúa y ha afectado el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte mundial de petróleo.
Vance atribuye la derrota a la guerra
Las declaraciones de Trump se produjeron después de que Vance señalara públicamente que la impopularidad del conflicto fue uno de los factores determinantes del resultado electoral.
«La razón por la que perdimos es la guerra. El propio presidente lo dijo anoche», escribió el vicepresidente en la red social X.
La derrota republicana dejó a los demócratas con el control de la Cámara de Representantes y del Senado, lo que representa un cambio importante en el equilibrio político de Washington y limita el margen de maniobra de Trump durante los dos años restantes de su mandato.
Trump descarta un nuevo juicio político
El mandatario también expresó que no considera probable que la nueva mayoría demócrata impulse un proceso de destitución en su contra.
Trump sostuvo que un tercer juicio político perjudicaría al Partido Demócrata y cuestionó que existan razones para iniciar ese procedimiento.
Los demócratas, por su parte, todavía no han asumido un compromiso definitivo sobre la posibilidad de impulsar una nueva acusación. Hakeem Jeffries, principal dirigente de esa organización en la Cámara de Representantes, tampoco ha confirmado que promoverá el proceso cuando la nueva mayoría entre en funciones en enero.
La destitución requiere una mayoría de dos tercios
Aunque los demócratas tendrán capacidad para aprobar una acusación política en la Cámara de Representantes, una eventual condena y destitución del presidente necesitaría el respaldo de dos tercios de los senadores presentes.
Con los 100 escaños ocupados y todos los senadores votando, serían necesarios 67 votos, lo que obligaría a conseguir apoyo republicano.
Trump ya enfrentó dos procesos de juicio político durante su primer mandato, entre 2017 y 2021, y en ambos resultó absuelto por el Senado.
La nueva composición del Congreso abre un escenario de mayor confrontación política en Washington, mientras la guerra con Irán continúa siendo uno de los asuntos que generan presión sobre la administración republicana.




