En zonas donde abundan los mosquitos, el repelente puede formar parte de las medidas de protección personal. Su eficacia depende del producto y de que se aplique de acuerdo con las instrucciones del fabricante.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) indica que estos productos deben usarse sobre la piel expuesta o sobre la ropa cuando la etiqueta lo permita. No recomienda aplicarlos debajo de la ropa ni sobre heridas o piel irritada.
Zonas donde no debe aplicarse
Para proteger el rostro, es preferible colocar primero el producto en las manos y después distribuirlo con cuidado, evitando ojos y boca. Los aerosoles no deben rociarse directamente en la cara ni utilizarse en espacios cerrados.
En niños, un adulto debe encargarse de la aplicación y evitar las manos de los pequeños, que pueden llevarse a la boca. La edad mínima de uso y la frecuencia de reaplicación varían según los ingredientes y las indicaciones del envase.
Precauciones con niños y aerosoles
Aplicar más cantidad de la indicada no garantiza mejor protección. La EPA ofrece instrucciones de uso seguro; el repelente debe acompañarse de otras medidas para reducir las picaduras.




