Las bebidas energéticas suelen promocionarse como una forma rápida de mantenerse despierto o rendir más. Pero su contenido de cafeína y otros estimulantes hace que no sean equivalentes al agua ni a las bebidas destinadas a reponer líquidos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) advierten que estas bebidas pueden asociarse con ansiedad, problemas para dormir y alteraciones del ritmo cardíaco, entre otros efectos.
La cafeína no reemplaza al agua
La Academia Estadounidense de Pediatría, citada por los CDC, recomienda que los adolescentes no consuman bebidas energéticas. Es importante distinguirlas de las bebidas deportivas: ambas se comercializan para actividades físicas, pero tienen composiciones y propósitos distintos.
Leer la etiqueta permite identificar la cantidad de cafeína por envase y otros ingredientes estimulantes. Un tamaño de presentación grande puede contener más de una porción, por lo que conviene comprobar el contenido total.
Qué mirar en la etiqueta
Para hidratarse durante las actividades cotidianas, el agua suele ser la opción más sencilla. Los CDC explican los riesgos de las bebidas energéticas en jóvenes y recomiendan educación sobre su consumo.




