SANTO DOMINGO.– Una oferta extraordinaria publicada en redes sociales puede conducir a una tienda en línea que imita a un comercio conocido. Antes de introducir datos bancarios, conviene comprobar quién vende el producto y qué garantías ofrece al comprador.
La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) advierte que los estafadores pueden copiar logotipos, utilizar fotografías atractivas y crear anuncios falsos para cobrar pedidos que nunca entregan. La apariencia profesional de una página no demuestra por sí sola que el vendedor sea legítimo.
Qué conviene tener en cuenta
Una primera verificación consiste en revisar el nombre del comercio, buscar opiniones en fuentes independientes y comprobar si existen datos claros de contacto y políticas de devolución. Los descuentos desproporcionados y la presión para pagar de inmediato justifican una revisión adicional.
También importa la forma de pago. Las solicitudes de transferencias a cuentas personales, tarjetas de regalo o medios que dificultan recuperar el dinero pueden aumentar el riesgo. El candado de seguridad del navegador indica que existe una conexión cifrada, pero no garantiza que la tienda sea auténtica.
Guardar capturas de la oferta, comprobantes y comunicaciones puede resultar útil si surge un conflicto. Cuando se sospecha un fraude, lo adecuado es contactar rápidamente a la entidad financiera y utilizar los mecanismos de reclamación disponibles. Las protecciones concretas dependen del país, el contrato y el medio de pago.




