Por Osvaldo Reyes
El embarazo de una denuncia suele pintarse como una espera de transparencia, pero para Jefté Ventura, fue una travesía de resistencia.
Fue aprender a alzar la voz en medio de la incertidumbre, mientras su plataforma libraba batallas contra gigantes del sector de hidrocarburos.
Hoy, el conflicto con Petromóvil S.A. alcanza un punto de no retorno donde el miedo a la mordaza intenta ganar la partida, y solo la justicia —si es que llega— podrá mantener la verdad en pie.
El cronómetro de un conflicto anunciado
Todo comenzó con un susurro de duda que se convirtió en grito digital. Aquí los momentos donde el asfalto comenzó a arder:
-
El primer destello (febrero 2026): Jefté Ventura, a través de sus plataformas, publica los primeros hallazgos sobre estaciones de Petromóvil que supuestamente despachaban combustible con un octanaje inferior al establecido por la norma NORDOM. El video se viraliza, y el consumidor dominicano empieza a mirar con recelo la manguera de la gasolinera.
-
La contraofensiva (marzo 2026): Petromóvil S.A. no se queda de brazos cruzados. Alegan que Ventura utilizó documentos falsos y que su denuncia no era más que un intento de «extorsión» para obtener equipos especializados. La empresa deposita una querella por difamación e injuria que acelera el reloj judicial.
-
El golpe de la medida (28 de marzo 2026): El Segundo Tribunal Colegiado de La Altagracia impone una fianza de RD$1,000,000, impedimento de salida y una medida casi poética en su crueldad: una orden de alejamiento de 1,000 metros de cualquier estación de la marca. Ventura denuncia que esto lo obliga al destierro, pues vive y trabaja a menos de esa distancia de una de las estaciones.
-
El contraataque legal (30 de marzo 2026): El equipo legal de Ventura anuncia que procederá penalmente ante la Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional. La meta es clara: demostrar que la difamación e injuria ha sido en perjuicio del comunicador, incorporando tanto las declaraciones de las ruedas de prensa como los comunicados oficiales de la empresa.
Esos han sido los «traidores» de este proceso. Momentos donde el temor a perder la libertad de informar se siente casi imposible de alejar.
Al final, cada citación y cada fianza valdrán la pena si el milagro de la verdad sobre el combustible que compramos llega, por fin, a las manos del pueblo.





