La Asamblea Mundial de la Salud, reunida esta semana en Ginebra, afronta una cita decisiva para el futuro de la cooperación sanitaria internacional, después de que los drásticos recortes de financiación hayan alterado programas en todo el planeta.
En la Asamblea Mundial de la Salud, los Estados miembros deben decidir cuánto dinero y qué grado de autoridad otorgar a la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras esta responde a crisis sanitarias y humanitarias en un contexto de fuertes limitaciones presupuestarias.
«Desde los conflictos hasta las crisis económicas, el cambio climático y los recortes en la ayuda, vivimos tiempos difíciles, peligrosos y divisivos», afirmó el lunes el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, y señaló que la propia agencia «ha atravesado un periodo complicado como consecuencia de recortes repentinos y severos en nuestra financiación».
El mundo no avanza al ritmo necesario para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con la salud fijados para 2030. La OMS estima que 4.600 millones de personas siguen sin acceso a servicios sanitarios esenciales, mientras que otros 2.100 millones sufren dificultades económicas debido al coste de la atención médica. Además, se prevé una escasez de 11 millones de personal sanitario para finales de esta década.
La financiación mundial de la salud lleva años sometida a una presión creciente desde la pandemia de Covid-19, ya que los gobiernos donantes han cambiado sus prioridades de gasto y reducido los presupuestos destinados a ayuda exterior. La situación se agravó en 2025, cuando Estados Unidos —históricamente el mayor donante de la OMS— inició su retirada de la organización y congeló buena parte de su gasto en ayuda internacional. Washington aún no ha abonado los pagos pendientes a la OMS.
La decisión estadounidense generó un déficit inmediato de aproximadamente 600 millones de dólares (470 millones de francos suizos) hasta finales de 2025 y puso de manifiesto una vulnerabilidad estructural más profunda: Estados Unidos representaba casi una quinta parte del presupuesto de la agencia. La OMS se vio obligada a reducir cerca de un 20 % su presupuesto previsto para 2026-2027, aunque responsables del organismo sostienen que las reformas financieras emprendidas ayudaron a amortiguar el golpe.
Aun así, los recortes estadounidenses en financiación sanitaria global —a los que siguieron importantes donantes europeos— han obligado a la OMS a eliminar puestos de trabajo y a «hiperpriorizar» programas, alterando tanto las respuestas de emergencia como servicios que van desde el tratamiento de la tuberculosis hasta la atención materna. Cinco gráficos muestran el impacto de estos recortes y sus consecuencias para la salud global.
1. El golpe presupuestario
Estados Unidos era el principal donante de la OMS. Aportaba algo más de un tercio de la financiación destinada a emergencias sanitarias (34 % en el periodo 2024-2025), sufragaba aproximadamente la mitad de los programas contra la tuberculosis y financiaba el 75 % de los programas relacionados con el VIH y las enfermedades de transmisión sexual. Otros gobiernos también han reducido su apoyo.
La OMS proyectó inicialmente un déficit de 1.790 millones de dólares para el presupuesto de 2026-2027. Desde entonces, esa cifra se ha reducido a 1.050 millones gracias a una importante reducción de la plantilla mundial de la organización.
2. A medida que los donantes tradicionales recortan ayuda, la filantropía gana influencia
La reducción del apoyo de grandes donantes como Alemania y Reino Unido ha intensificado la presión financiera sobre la OMS y sobre los principales programas de lucha contra enfermedades.
- Reino UnidoEnlace externo redujo un 15 % su aportación al Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, hasta 850 millones de libras (895 millones de francos suizos) para el periodo 2026-2028. También puso fin a la financiación directa de la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Poliomielitis y decidió canalizar ese apoyo a través de la OMS y GAVI, la Alianza para las Vacunas.
- Alemania redujo en 1.300 millones de euros (1.200 millones de francos suizos) la ayuda humanitaria en su presupuesto de 2025Enlace externo, un recorte del 47 % respecto a 2024. Asimismo, disminuyó en un 19 % sus contribuciones a la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Poliomielitis.
- Como respuesta a la retirada estadounidense, China se comprometió a aportar 500 millones de dólares adicionales entre 2025 y 2030 para ayudar a la OMS a compensar sus dificultades financieras.
- Suiza, país anfitrión de la OMS, prometió una aportación adicional de 80 millones de dólares para el periodo 2025-2028.
«Prevemos que el 90 % del presupuesto base para el actual bienio estará cubierto», señaló Ghebreyesus el lunes. «Sin embargo, reconocemos que, en el contexto actual, movilizar el 10 % restante no será sencillo».
La OMS no depende exclusivamente de los Estados para financiarse. Un estudio de BMJ Global HealthEnlace externo publicado en 2025 reveló que la Fundación Gates aportó unos 5.500 millones de dólares a la OMS entre 2000 y 2024, lo que representa cerca del 10 % de los ingresos totales del organismo y la convierte en el segundo mayor donante tras Estados Unidos. Los recortes estadounidenses han situado ahora a la fundación como el principal financiador individual de la OMS.








