Canadá.– Dos años después de la tragedia que conmocionó al mundo, una investigación oficial determinó que la implosión del sumergible Titán, ocurrida en junio de 2023 durante una expedición hacia los restos del Titanic, fue consecuencia de daños acumulados en su estructura y de una supervisión insuficiente de mantenimiento.
La conclusión está contenida en un informe de la Junta de Seguridad en el Transporte de Canadá, que señala múltiples deficiencias en el diseño, construcción y monitoreo de la embarcación operada por la empresa OceanGate.
De acuerdo con el documento, el casco de presión del Titán estaba compuesto por un cilindro de fibra de carbono con cúpulas de titanio en ambos extremos. Los investigadores explicaron que el uso de fibra de carbono para este tipo de inmersiones profundas era una tecnología novedosa y no convencional, ya que los sumergibles diseñados para soportar presiones extremas suelen fabricarse en acero o titanio y con estructuras esféricas para distribuir mejor las tensiones.
La investigación reveló que el cilindro de fibra de carbono nunca fue sometido a inspecciones adecuadas y que el proceso de construcción y pruebas del sumergible no cumplió con los estándares de ingeniería requeridos para una operación segura.
Como consecuencia, OceanGate desconocía cuántos ciclos de inmersión y emersión podía soportar la nave antes de comenzar a deteriorarse, lo que aumentó significativamente el riesgo de una falla estructural catastrófica.
El Titán desapareció el 18 de junio de 2023 mientras descendía hacia los restos del Titanic, ubicados a unos 3,800 metros de profundidad en el océano Atlántico Norte. La embarcación perdió contacto con su buque nodriza aproximadamente una hora y 45 minutos después de iniciar la inmersión.
Tras varios días de intensa búsqueda internacional, los restos del sumergible fueron localizados el 22 de junio a unos 488 metros de la proa del Titanic. Las autoridades confirmaron entonces que la nave había sufrido una implosión instantánea, provocando la muerte de sus cinco ocupantes.
La tragedia generó un amplio debate sobre la seguridad de las expediciones turísticas a grandes profundidades y las regulaciones aplicables a este tipo de actividades extremas.
Con la publicación de este informe, las autoridades canadienses consideran esclarecidas las causas principales del desastre, uno de los accidentes más impactantes en la historia reciente de la exploración submarina.






