Al menos diez personas han muerto y unas 25 se encuentran heridas graves tras el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en el término municipal de Adamuz (Córdoba).
El accidente ocurrió cuando un tren de la empresa Iryo con dirección a Madrid invadió la vía contigua apenas una hora después de salir de Málaga, impactando contra un convoy de Renfe Alvia que realizaba el trayecto Madrid-Huelva y que también descarriló.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el impacto de «terrible» y explicó que las dos primeras unidades del tren de Renfe salieron despedidas como consecuencia del choque. Entre las víctimas confirmadas, tres viajaban en el Alvia y dos en el Iryo, que transportaba a 317 personas.
Las autoridades advierten que un número no precisado de pasajeros podría seguir atrapado entre los vagones, mientras el personal de emergencia trabaja en el lugar para auxiliar a los afectados.
Testigos del siniestro, como el periodista de RNE Salvador Jiménez, describieron el momento como «un terremoto» que sacudió todos los coches. Tras el descarrilamiento, los viajeros fueron evacuados hacia el apeadero de Adamuz, mientras la tripulación utilizaba martillos para romper las ventanas y rescatar a las personas en los vagones volcados.
El ministro Puente sigue la evolución del suceso desde el Centro de Gestión de Red H24 de Adif en Madrid, calificando la situación como «muy grave».






