Al menos 21 personas han muerto y decenas han resultado heridas graves al descarrilar un tren de alta velocidad con más de 300 pasajeros y chocar contra otro que circulaba por la vía contigua en Adamuz, Córdoba.
Un tren de la compañía Iryo, que salió de Málaga con 317 personas, descarriló sus tres últimos vagones e invadió la vía contraria, impactando contra un convoy de Renfe con destino a Huelva. El choque, calificado como «terrible» por el ministro Óscar Puente, provocó que los primeros vagones del Alvia salieran despedidos.
La Junta de Andalucía activó el Plan Territorial de Emergencias, movilizando a bomberos, policías locales y efectivos de Protección Civil. Posteriormente, se sumó la Unidad Militar de Emergencias (UME) con base en Morón de la Frontera para labores de excarcelación y rescate.
En la estación de Huelva, se ha habilitado un punto de atención psicológica para los familiares, quienes han recibido el apoyo de la alcaldesa Pilar Miranda y la subdelegada del Gobierno, María José Rico.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decidió suspender su agenda para este lunes, incluyendo su reunión con Alberto Núñez Feijóo, para coordinar el auxilio a las víctimas. La Casa Real, desde Atenas, y diversas instituciones europeas han enviado sus condolencias.
Mientras tanto, las estaciones de Atocha, Córdoba, Sevilla y Málaga permanecerán abiertas toda la noche para asistir a los cientos de pasajeros afectados por la interrupción del servicio ferroviario.







