Santo Domingo. – A lo largo de los años, la ciencia ha puesto su mirada una y otra vez en la dieta mediterránea como uno de los modelos de alimentación más completos para la salud cardiovascular. No se trata de una moda pasajera ni de un régimen estricto, sino de una filosofía de vida que combina nutrición consciente, placer al comer y bienestar emocional.
Para Janet McCann, dietista-nutricionista certificada del Sistema de Salud de Mayo Clinic, la clave está en su capacidad para reducir la inflamación crónica del organismo, un factor silencioso que suele estar detrás de enfermedades como los problemas cardíacos, la diabetes tipo 2, la demencia e incluso algunos tipos de cáncer. “No toda la inflamación es mala, pero cuando se vuelve crónica puede convertirse en un riesgo para la salud», explica la especialista.
Modelo que nutre La dieta mediterránea propone un regreso a lo esencial: alimentos de origen vegetal, grasas saludables y una relación más pausada con la comida. Este estilo de alimentación se construye sobre pilares poderosos:
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Grasas saludables: Sustituye grasas perjudiciales por opciones monoinsaturadas, como el aceite de oliva, que ayudan a reducir el colesterol LDL.
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Antioxidantes y fitoquímicos: Presentes en frutas, verduras y legumbres, contribuyen a disminuir la inflamación en las arterias.
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Presión arterial: Prioriza alimentos ricos en potasio y reduce el consumo de sal.
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Fibra: Granos integrales, frutas y vegetales favorecen la digestión y estabilizan los niveles de azúcar en la sangre.
Pequeños cambios Adoptar este modelo no implica una transformación radical inmediata. McCann sugiere gestos cotidianos como consumir más frutas y verduras, preferir granos integrales, e incluir pescado dos veces por semana (salmón, sardinas o trucha). Asimismo, recomienda el uso de hierbas y especias para realzar el sabor y reducir la necesidad de sal, además de limitar el consumo de carne roja y lácteos con azúcares añadidos.
Más allá del plato, la dieta mediterránea propone sentarse a la mesa sin prisas y compartir la comida con familiares o amigos para fomentar el bienestar emocional.









