San Francisco, EE. UU. — Lo que hace apenas un año fue presentado como una de las transacciones más impactantes del béisbol moderno hoy es visto como un negocio fallido para ambas franquicias involucradas. A doce meses del canje que envió al dominicano Rafael Devers desde los Boston Red Sox hacia los San Francisco Giants, los resultados deportivos y financieros han quedado muy por debajo de las expectativas.
La situación tomó un nuevo giro esta semana luego de que trascendiera que la organización de San Francisco estaría dispuesta a escuchar ofertas por el antesalista dominicano, una señal de que la apuesta realizada en junio de 2025 no ha producido los frutos esperados.
Boston perdió a su principal referente ofensivo
Cuando la gerencia encabezada por Craig Breslow decidió desprenderse de Devers, justificó la operación como parte de una estrategia para liberar recursos económicos y reforzar otras áreas del equipo.
La intención era utilizar esa flexibilidad financiera para concretar la contratación de Alex Bregman, pero el plan nunca llegó a materializarse. El estelar jugador rechazó la propuesta y terminó firmando con otra organización, dejando a Boston sin su principal bateador y sin la figura que debía reemplazarlo.
Un año después, los Medias Rojas atraviesan una temporada decepcionante, con problemas ofensivos constantes y ubicados en la parte baja de su división. Además, los lanzadores adquiridos en la transacción tampoco lograron consolidarse dentro de la organización.
San Francisco tampoco encontró la solución esperada
Del lado de los Gigantes, la llegada de Devers fue interpretada como la incorporación de un bateador élite capaz de liderar la ofensiva durante varios años.
Sin embargo, tras una campaña inicial aceptable en 2025, el rendimiento del dominicano experimentó una notable disminución durante 2026. La caída en su producción ofensiva, combinada con las limitaciones defensivas que lo llevaron a desempeñarse principalmente como bateador designado y primera base, han generado cuestionamientos sobre el enorme compromiso financiero asumido por la franquicia.
Actualmente, al jugador todavía le restan más de siete temporadas bajo contrato y un monto superior a los 220 millones de dólares por cobrar, una carga considerable para una organización que busca reconstruir su competitividad.
¿Puede recuperarse Rafael Devers?
A pesar del complicado panorama, dentro de la industria del béisbol todavía existe la percepción de que Devers conserva talento suficiente para reencontrarse con su mejor versión.
A sus 29 años, el dominicano se encuentra en una etapa que normalmente corresponde al pico de rendimiento de un jugador de Grandes Ligas. Por ello, varios ejecutivos consideran que un cambio de escenario podría ayudarle a recuperar la consistencia ofensiva que lo convirtió en uno de los bateadores más temidos de la Liga Americana.
Mientras tanto, los Gigantes evalúan alternativas para reducir el impacto financiero del contrato, incluso considerando absorber parte del salario pendiente en una eventual negociación.
Un negocio que dejó más dudas que respuestas
Lo que originalmente fue presentado como una operación destinada a transformar el futuro de dos franquicias históricas terminó convirtiéndose en un ejemplo de cómo las proyecciones financieras y analíticas no siempre se traducen en éxito dentro del terreno.
Un año después, ni Boston logró reconstruirse tras la salida de su estrella, ni San Francisco encontró en Devers la pieza capaz de impulsar una nueva era ganadora.








