La Habana, Cuba.– El transporte público de Cuba atraviesa una profunda crisis, con una reducción drástica de las rutas de autobuses interprovinciales, menos frecuencias ferroviarias y una creciente dependencia de alternativas privadas para desplazarse por la isla.
El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, reconoció la gravedad de la situación durante una gira de prensa en La Habana recogida por Reuters. Según el funcionario, los servicios públicos urbanos, interurbanos y de corta distancia han registrado una caída cercana al 90 %.
“Se ha producido un descenso notable en los principales servicios”, afirmó Rodríguez Dávila, quien describió el estado actual del transporte público como uno de los peores momentos de su historia.
Caen las rutas de autobuses y las frecuencias ferroviarias
De acuerdo con las cifras presentadas por el ministro, de las más de 100 rutas de autobuses interprovinciales que operaban en el país solo permanecen activas 21.
Las salidas diarias también disminuyeron considerablemente: de 419 pasaron a poco más de 11, lo que limita las opciones de traslado entre las provincias cubanas.
El sistema ferroviario enfrenta dificultades similares. Los trenes que anteriormente conectaban las provincias cada cuatro días ahora realizan esos recorridos una vez cada 16 días.
La reducción de los servicios afecta los desplazamientos cotidianos y obliga a los pasajeros a buscar otras formas de transporte para llegar a sus destinos.
Autostop y transporte privado como alternativas
Ante la escasez de autobuses y trenes, muchos cubanos recurren al autostop, comparten viajes de manera informal o utilizan vehículos privados, cuyos costos pueden resultar considerablemente más elevados.
Estas alternativas se han convertido en una opción para quienes necesitan trasladarse por motivos laborales, familiares o personales, en medio de las limitaciones del sistema estatal.
Crece el uso de vehículos eléctricos
La escasez de combustible también ha impulsado la incorporación de vehículos eléctricos. Según los datos divulgados por el ministro, de aproximadamente un millón de vehículos matriculados en Cuba, unos 150,000 son eléctricos, aunque la cifra podría ser mayor debido a unidades importadas que todavía no han sido registradas.
El funcionario indicó que los vehículos eléctricos representaron el 40 % de las ventas a finales de agosto, frente al 3.5 % registrado durante el año anterior. Además, señaló que se duplicó el número de concesionarios dedicados a este segmento durante el año en curso.
El Estado también ha incorporado unidades eléctricas para trasladar personal médico, prestar servicios funerarios y operar como triciclos y taxis en La Habana.
La falta de electricidad limita la expansión
Pese al crecimiento de la movilidad eléctrica, la infraestructura de carga constituye un desafío adicional. Rodríguez Dávila reconoció que el aumento de estos vehículos ejerce presión sobre una red eléctrica que también enfrenta dificultades.
Durante la gira de prensa, decenas de triciclos eléctricos estatales permanecían estacionados sin funcionar porque no había electricidad disponible para cargarlos.
La situación evidencia las limitaciones de una alternativa que gana terreno ante la escasez de combustible, pero que también depende de la capacidad del sistema eléctrico para sostener su funcionamiento.




