SANTO DOMINGO.– La carrera presidencial dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) comienza a trasladarse de las encuestas a las estructuras, con David Collado y Carolina Mejía fortaleciendo sus respectivos equipos mientras el presidente Luis Abinader emerge como una figura clave para garantizar el equilibrio durante el proceso de sucesión.
Los movimientos de las últimas semanas muestran una competencia por conquistar dirigentes con capacidad de influencia dentro de la organización, especialmente después de definirse que la candidatura presidencial será escogida mediante primarias cerradas.
La composición de los equipos permite observar las fortalezas que cada proyecto intenta desarrollar.
Collado suma dirigentes de peso dentro del PRM
David Collado ha trabajado durante los últimos años en una construcción política destinada a complementar su posicionamiento electoral con una estructura dentro del partido.
La incorporación de Kelvín de la Cruz como coordinador representa uno de esos movimientos, debido a sus conexiones con el liderazgo municipal y dirigentes partidarios locales.
Pero dos respaldos tienen especial peso político: Eduardo Sanz Lovatón y Alfredo Pacheco.
Sanz Lovatón había figurado entre los dirigentes mencionados dentro de la carrera presidencial oficialista, por lo que su acercamiento representa para Collado no solamente la incorporación de una figura nacional, sino también de dirigentes que habían comenzado a articularse alrededor de sus aspiraciones.
Pacheco, actual presidente de la Cámara de Diputados, aporta experiencia partidaria, relaciones con legisladores y décadas de participación en los procesos internos de la organización política.
A esos respaldos se han añadido dirigentes vinculados al sector salud que habían sido relacionados previamente con sectores interesados en promover una eventual candidatura presidencial de Raquel Peña.
El conjunto de movimientos revela una estrategia clara: evitar que Collado llegue a las primarias dependiendo exclusivamente de sus niveles de popularidad.
Carolina coloca a Ricardo de los Santos al frente de su estructura
Carolina Mejía también ha comenzado a exhibir las figuras que tendrán responsabilidades importantes dentro de su proyecto.
Entre ellas destaca el presidente del Senado, Ricardo de los Santos, seleccionado para coordinar su equipo político.
La alcaldesa cuenta además con dirigentes como Fellito Suberví y con el peso que adquiere dentro de la organización la llegada de su hijo, Juan Garrigó Mejía, a la Secretaría General del PRM.
A esa estructura se suma inevitablemente el liderazgo de Hipólito Mejía, cuya trayectoria le permite conservar relaciones con diferentes generaciones de dirigentes oficialistas.
El proyecto de Carolina busca además ampliar su radio de acción hacia sectores actualmente vinculados a otros aspirantes.
Entre esos movimientos se encuentra el interés por acercarse a Wellington Arnaud, quien mantiene sus aspiraciones y actividad política pese a aparecer rezagado frente a los principales contendientes.
Un eventual reagrupamiento de proyectos que hoy tienen menores niveles de intención de voto podría convertirse en otra variable relevante conforme se acerque la primaria.
Luis Abinader se convierte en el tercer factor
Más allá de Collado y Mejía, existe un tercer protagonista cuyo comportamiento será observado durante toda la competencia: Luis Abinader.
Su posición adquiere especial importancia porque será la primera sucesión presidencial del PRM después de ocho años consecutivos en el Gobierno y porque el mandatario no podrá buscar nuevamente la Presidencia en 2028.
Abinader ha planteado que su papel al frente del partido no será utilizar la estructura institucional para imponer un sucesor, sino contribuir a conducir un proceso que permita seleccionar al candidato sin provocar una ruptura interna.
Ese compromiso será puesto a prueba a medida que avance la competencia.
Cada designación partidaria, acercamiento político o pronunciamiento presidencial probablemente será observado por los equipos para determinar si existe algún movimiento que pueda alterar el equilibrio entre los aspirantes.
El reto del PRM no termina con escoger un candidato
La importancia de Abinader no necesariamente estará en definir quién gana, sino en qué ocurre con el partido después de que haya un ganador.
Una primaria competitiva puede fortalecer al candidato vencedor si los sectores derrotados se integran posteriormente a la campaña, pero también puede dejar divisiones difíciles de recomponer si el proceso es percibido como desequilibrado.
Ese será uno de los principales desafíos del oficialismo.
Después de dos períodos consecutivos encabezando el Poder Ejecutivo, el PRM deberá seleccionar por primera vez a un candidato presidencial distinto de Abinader con el objetivo de mantenerse en el Gobierno.
Por ahora, Collado intenta combinar ventaja electoral con estructura partidaria, mientras Carolina apuesta a fortalecer su maquinaria interna y reducir la distancia. En medio de ambos proyectos, Abinader tendrá que procurar que la competencia por sucederlo no termine convirtiéndose en una fractura que comprometa las posibilidades electorales del PRM en 2028.




