París, y en particular el bohemio barrio de Saint Germain des Prés, tiene un personaje que es parte inseparable de su paisaje: Ali, el vendedor pakistaní de periódicos que deleita a vecinos y turistas con sus titulares humorísticos.
Delgado, con gafas redondas y vestido con su overol y gorra gavroche, Ali transforma las noticias en sátira. Un ejemplo de su humor es: «¡Francia va mejor!»; Eric Zemmour, candidato de extrema derecha a las elecciones presidenciales de 2022, «¡se ha convertido al islam!».
Un compromiso reconocido por el presidente Macron
La presencia de Ali en el barrio, conocido por sus intelectuales y librerías, es casi legendaria. Amina Qissi, camarera de un restaurante local que lo conoce hace más de 20 años, afirma que es un «personaje» inseparable del distrito: «¡Incluso los turistas habituales nos preguntan dónde está si alguna vez no lo ven!».

El compromiso de Ali con su oficio y con la sociedad francesa ha sido reconocido al más alto nivel. El presidente francés, Emmanuel Macron, prometió condecorarlo como Caballero en la Orden Nacional del Mérito por «su compromiso al servicio de Francia».
Ali, quien vende principalmente el periódico Le Monde, recordó que conoció a Macron cuando este era estudiante y admitió no creer el anuncio al principio.
«Creo que es por mi valentía. Porque he trabajado mucho», explicó el vendedor sobre la razón del reconocimiento.
Una vida de lucha y aprendizaje en París
Ali llegó a Francia a los 20 años desde Pakistán con la esperanza de enviar dinero a su familia. Trabajó como marinero y luego como operario en un restaurante, hasta que conoció en París al periodista y humorista Georges Bernier, quien le propuso vender las revistas satíricas Hara-Kiri y Charlie Hebdo.
A lo largo de su vida, Ali relató haber sido víctima de agresiones y haber conocido la extrema pobreza, pero subraya que nunca «se rindió». Su trayectoria ha sido reconocida en la prensa internacional, con artículos dedicados a él en medios como The New York Times y BBC.
En sus inicios, en la década de 1970, Ali se concentró en el distrito 6, un barrio universitario. Frecuentaba la calle Saint Guillaume, frente al prestigioso centro de Sciences Po, y relató que aprendió francés interactuando con los estudiantes, entre los cuales, algunos «se convirtieron en ministros o diputados».





