Por Osvaldo Reyes
Este 27 de febrero, el presidente Luis Abinader presenta su sexta rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional en un momento donde la gestión estatal se encuentra en una fase de contrastes entre resultados tangibles y expectativas sociales pendientes.
En el plano de logros concretos, el Gobierno puede exhibir una amplia batería de obras de infraestructura que han marcado su administración. Entre los proyectos más relevantes figura la extensión de la Línea 2-C del Metro de Santo Domingo hacia Los Alcarrizos, una obra que impacta directamente la movilidad de más de un millón de personas y que fue inaugurada recientemente como una respuesta a largas demandas ciudadanas de transporte eficiente.
Este proyecto forma parte de un inventario más amplio de obras. En 2024, el Gobierno destacó haber inaugurado 759 proyectos en todo el país, que abarcan desde carreteras y puentes hasta centros educativos, ampliaciones universitarias y unidades de salud, con una inversión histórica en infraestructura.
Asimismo, en el periodo reciente se han completado 131 obras públicas con una inversión de más de RD$16,000 millones, incluyendo la rehabilitación de tramos vitales de la autopista Duarte, la nueva Ciudad Judicial en Santo Domingo Este y la extensión de la avenida Ecológica, entre otras.
Proyectos de desarrollo regional también están en ejecución, como la construcción de carreteras turísticas en Puerto Plata, hospitales, escuelas, sistemas de agua potable y mejoras viales en provincias como Sánchez Ramírez, con inversiones que superan miles de millones de pesos.
Sin embargo, la presentación gubernamental se produce en un entorno donde la percepción ciudadana mezcla satisfacción por obras entregadas con preocupaciones sobre retos persistentes, como la estabilidad del sistema eléctrico, la seguridad pública y la eficiencia del gasto. La repetición de fallas en el SENI y problemas en servicios básicos han generado críticas que no desaparecen con cifras y datos técnicos.
Para que la rendición de cuentas sea percibida como algo más que un listado de inauguraciones, es crucial que el Ejecutivo acompañe sus resultados con explicaciones claras sobre impacto social, sostenibilidad y soluciones estructurales a los principales problemas que afectan la vida cotidiana.
Las obras representan un avance evidente en infraestructura física. El reto, ahora, es convertir ese avance en mejoras palpables en la vida diaria de los ciudadanos, fortaleciendo confianza y credibilidad institucional en un momento donde ambos se encuentran bajo escrutinio público.