La manicura en gel suele elegirse por su duración, pero retirarla arrancando las capas de esmalte puede dejar las uñas frágiles. La Academia Estadounidense de Dermatología advierte que el uso repetido también puede asociarse con descamación y quiebre.
Antes de reservar una cita, conviene revisar las condiciones de higiene del salón y preguntar cómo se esterilizan los instrumentos. Las cutículas cumplen una función protectora y no es recomendable cortarlas o empujarlas agresivamente.
El retiro importa tanto como la aplicación
Cuando el esmalte comienza a levantarse, no se debe arrancar ni raspar con herramientas improvisadas. Los dermatólogos recomiendan retirarlo con un procedimiento adecuado y limitar el contacto del removedor con la piel circundante.
Para las lámparas de curado que emiten radiación ultravioleta, la entidad aconseja proteger la piel de las manos con protector solar de amplio espectro FPS 30 o superior, o utilizar guantes opacos con las puntas de los dedos descubiertas.
Darles un descanso a las uñas
Entre manicuras, puede ser útil pasar una o dos semanas sin esmalte y aplicar un producto hidratante en uñas y cutículas. Si aparecen cambios persistentes de color, dolor, separación de la uña o inflamación, conviene consultar a un dermatólogo.
Las recomendaciones proceden de la guía de la Academia Estadounidense de Dermatología para manicuras en gel.




