WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, se reunirán este jueves en la Casa Blanca en una cumbre que tendrá como ejes el comercio, Taiwán, la inteligencia artificial, las tierras raras y la relación de Pekín con Irán. La visita de Xi se extenderá del 23 al 25 de septiembre y será su primera visita de Estado a Estados Unidos en más de una década.
Xi tiene previsto llegar este miércoles a Washington y Trump lo recibirá personalmente en la base Joint Base Andrews, un gesto poco habitual dentro del protocolo presidencial estadounidense. La agenda contempla reuniones privadas, actos oficiales y una cena de Estado.
El encuentro será el segundo entre ambos mandatarios este año y llega después de varios meses en los que Washington y Pekín han intentado evitar una nueva escalada comercial.
La tregua comercial entra en una etapa clave
Uno de los asuntos centrales será la tregua comercial entre Estados Unidos y China, que actualmente vence el 10 de noviembre.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó este miércoles que Washington está dispuesto tanto a extender esa tregua como a explorar un acuerdo comercial más amplio. Funcionarios de ambos países han mantenido conversaciones previas para preparar la cita presidencial.
También estarán sobre la mesa las restricciones tecnológicas y el acceso a minerales críticos y tierras raras, sectores en los que China mantiene una posición dominante y que son considerados estratégicos para las industrias de defensa, energía y tecnología.
La inteligencia artificial se convierte en otro frente
La competencia por la inteligencia artificial ha adquirido además un peso creciente en la relación bilateral.
Estados Unidos mantiene controles sobre la exportación de determinados chips avanzados hacia China, mientras Pekín rechaza las restricciones tecnológicas que considera destinadas a limitar su desarrollo.
Reuters señala que la carrera por la IA será uno de los temas importantes de la cumbre, junto con el acceso a semiconductores avanzados, la regulación tecnológica y los posibles riesgos militares derivados de sistemas autónomos.
Taiwán sigue siendo uno de los puntos más sensibles
La situación de Taiwán probablemente será uno de los temas más delicados de la conversación.
China considera a la isla parte de su territorio y ha pedido repetidamente a Washington que suspenda la venta de armas a Taipéi. El embajador chino en Estados Unidos reiteró esta semana que Taiwán constituye una de las “líneas rojas” para Pekín.
Estados Unidos mantiene desde hace décadas una política de reconocimiento diplomático de Pekín bajo el principio de “una sola China”, al tiempo que conserva vínculos no oficiales con Taiwán y le proporciona medios de defensa.

El Gobierno estadounidense todavía no ha aprobado un nuevo paquete de armas para la isla valorado en alrededor de US$14,000 millones, según Reuters.
Irán también entra en la conversación
Otro punto de fricción es la relación económica de China con Irán.
Washington busca aumentar la presión sobre Teherán, mientras Pekín continúa defendiendo su derecho a mantener relaciones comerciales con la República Islámica.
La cuestión adquiere mayor relevancia debido al peso de China como comprador de energía iraní y a las sanciones estadounidenses relacionadas con el conflicto en Oriente Medio.
Pese a estas diferencias, ambas partes han señalado la importancia de mantener canales de comunicación abiertos.
La visita será observada de cerca porque reúne a los líderes de las dos principales potencias económicas y militares en un momento de competencia creciente, pero también de interés mutuo por evitar que las disputas comerciales, tecnológicas y de seguridad desemboquen en una ruptura mayor.




