Con esta decisión, la SBA elimina cualquier margen de participación extranjera en la propiedad de las empresas. A partir del 1 de marzo, solo calificarán aquellas compañías que sean completamente estadounidenses, tanto en propiedad como en residencia de sus dueños, dejando sin respaldo financiero a miles de pequeños negocios liderados por inmigrantes.
La exclusión forma parte de un endurecimiento progresivo. En diciembre pasado, la SBA ya había restringido los préstamos oficiales, permitiendo únicamente que calificaran empresas con hasta un 5 % de propiedad extranjera, incluidos titulares de green card o ciudadanos estadounidenses que residieran fuera de EE.UU.
La nueva norma, impulsada durante la administración del presidente Donald Trump, generó críticas inmediatas. El senador Edward J. Markey y la congresista Nydia Velázquez denunciaron que la política castiga a inmigrantes legales, reduce el acceso al financiamiento para pequeñas empresas y profundiza la incertidumbre económica en comunidades que dependen de estos recursos para subsistir.