SANTO DOMINGO.– Las filtraciones de agua y la humedad acumulada pueden afectar paredes, techos y mobiliario. En climas tropicales, la combinación de lluvias, ventilación insuficiente y superficies frías puede favorecer la aparición de condensación y moho.
Las señales más comunes incluyen manchas que cambian de tamaño, pintura levantada, olor a humedad y zonas que permanecen mojadas. Sin embargo, no todas tienen la misma causa: una tubería con fuga, una cubierta deteriorada o la condensación requieren soluciones diferentes.
Antes de pintar o cubrir una mancha, es importante identificar y corregir el origen del agua. La ventilación adecuada y el mantenimiento de desagües, juntas y techos pueden ayudar, pero las reparaciones estructurales o eléctricas deben quedar en manos de personal calificado.
Cuando hay moho extenso, daños recurrentes o personas con síntomas respiratorios, conviene buscar asesoramiento profesional. Ocultar el problema sin eliminar la humedad suele permitir que reaparezca y puede incrementar el costo de reparación.




