Terminar de hacer ejercicio y quedarse con la misma ropa durante horas puede parecer inofensivo, especialmente cuando hay otros compromisos. Sin embargo, el sudor, la grasa y la suciedad acumulados sobre la piel pueden contribuir a la aparición de granitos, sobre todo en personas propensas al acné.
La Academia Estadounidense de Dermatología explica que la higiene antes y después de entrenar ayuda a reducir estos problemas. La recomendación no es dejar de hacer ejercicio, sino prestar atención a lo que ocurre con la piel al terminar.
Qué hacer cuando termina el entrenamiento
Si es posible, conviene ducharse después de la actividad física y utilizar un limpiador suave, sin restregar la piel con fuerza. Cuando no se puede tomar una ducha de inmediato, cambiar la ropa sudada por prendas limpias es una alternativa práctica.
También es importante comenzar cada entrenamiento con ropa lavada. Reutilizar prendas que conservan sudor y residuos de sesiones anteriores puede favorecer la obstrucción de poros en personas susceptibles.
La ropa y los equipos también cuentan
Los equipos compartidos del gimnasio deben limpiarse antes de usarlos, especialmente si luego se toca el rostro. Si los brotes persisten pese a estos cuidados, es recomendable consultar con un dermatólogo para identificar otras causas.
Estas orientaciones se basan en las recomendaciones de la Academia Estadounidense de Dermatología sobre ejercicio y acné.




