Santo Domingo. – Un día como hoy, 9 de marzo, la nación dominicana celebra el 209 aniversario del nacimiento de Francisco del Rosario Sánchez, prócer y Padre de la Patria, nacido en 1817.
Abogado, político y estratega, Sánchez es recordado como el líder que tomó las riendas del movimiento independentista ante la ausencia de Juan Pablo Duarte, culminando con la histórica proclamación de la República Dominicana en la Puerta del Conde el 27 de febrero de 1844.
Hijo de Narciso Sánchez y Olaya del Rosario, el joven Francisco creció bajo una sólida formación patriótica, convirtiéndose en un autodidacta que dominaba el francés y el latín.
Su liderazgo se consolidó en 1843, cuando asumió la dirección de La Trinitaria, redactando el manifiesto de independencia en enero de 1844. Fue él quien, tras el trabucazo de Mella, izó por primera vez el pabellón tricolor bajo el lema ¡Dios, Patria y Libertad!, asumiendo además la presidencia de la primera Junta Central Gubernativa.
A pesar de su rol fundamental en la fundación del Estado, la vida de Sánchez estuvo marcada por el sacrificio y el exilio. Su inquebrantable oposición a la Anexión a España propuesta por Pedro Santana lo llevó a enfrentar persecuciones y destierros.
En su último esfuerzo por restaurar la soberanía, encabezó una expedición por el sur del país, donde fue capturado tras una emboscada en El Cercado. Antes de ser fusilado el 4 de julio de 1861 en San Juan de la Maguana, sentenció: “Para enarbolar el pabellón dominicano fue necesario derramar la sangre de los Sánchez, para arriarlo se necesita también la de los Sánchez”.
Hoy, sus restos descansan en el Altar de la Patria, junto a Duarte y Mella, como símbolo eterno de la dignidad nacional. Considerado por historiadores como el líder de acción que materializó el sueño trinitario, Francisco del Rosario Sánchez permanece en la inmortalidad como el estratega que no solo fundó la República, sino que entregó su vida para defenderla de quienes pretendieron enajenar su libertad.





