Hacer scroll en las redes sociales parece una actividad cotidiana e inofensiva.
Sin embargo, para algunas personas, la exposición constante a fotografías editadas, filtros y estándares de belleza poco realistas puede convertirse en un factor que detone una preocupación obsesiva por su apariencia.
En estos casos, buscar un tratamiento psicológico para dismorfia corporal puede ser el primer paso para recuperar el bienestar emocional.
Según explica Ashwini Nadkarni, psiquiatra de Mass General Brigham, los efectos de esta exposición constante adquieren especial relevancia en países con un uso extendido de las redes sociales.
Ese es el caso de República Dominicana, donde el 68.3 % de la población, equivalente a unos 7.89 millones de personas, utiliza estas plataformas, de acuerdo con datos del Centro de Análisis y Estudio de la Comunicación (CAESCO).
Además, el Observatorio de Audiencias Digitales de Centroamérica y República Dominicana señala que el 33.9 % de los usuarios pasa más de tres horas al día en redes sociales.
«Las redes sociales pueden asociarse con algunas de las creencias negativas que las personas con trastorno dismórfico corporal desarrollan sobre sí mismas. Cuando esas ideas comienzan a interferir con su vida diaria, es importante buscar ayuda profesional», explica Nadkarni.
¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?
El trastorno dismórfico corporal va mucho más allá de sentirse inconforme con algún aspecto físico.
Se caracteriza por una preocupación excesiva por defectos que, en muchos casos, son mínimos o incluso inexistentes para los demás.
De acuerdo con la International OCD Foundation, esta condición afecta actualmente entre el 1.7 % y el 2.9 % de la población general.
Las personas que viven con este trastorno pueden pasar entre tres y ocho horas al día frente al espejo, intentando ocultar una característica de su cuerpo o realizando conductas repetitivas para disminuir su ansiedad.
Esta preocupación termina afectando distintas áreas de su vida, incluyendo la escuela, el trabajo y las relaciones personales.
Cómo afectan las redes sociales la imagen corporal
Las redes sociales no provocan por sí solas el trastorno dismórfico corporal, pero sí pueden intensificar los pensamientos negativos en quienes ya presentan una mayor vulnerabilidad.
La comparación constante con otras personas es uno de los principales factores.
«La comparación social es un proceso mediante el cual evaluamos nuestra apariencia comparándonos con otras personas. En quienes presentan trastorno dismórfico corporal, esa comparación puede reforzar una percepción negativa de sí mismos», explica Nadkarni.
A ello se suma el uso de filtros y herramientas de edición que muestran versiones idealizadas del rostro y el cuerpo.
Los comentarios negativos en redes sociales también representan un riesgo, incluso cuando no están dirigidos directamente a una persona.
Cómo cuidar la salud mental ante las redes sociales
Reducir el impacto de las redes sociales no significa dejar de utilizarlas por completo, sino desarrollar una relación más consciente con el contenido que se consume.
La Dra. Nadkarni recomienda revisar periódicamente las cuentas que se siguen y dejar de seguir aquellas que generen inseguridad.
También sugiere establecer horarios para el uso de redes sociales y reducir gradualmente el tiempo de exposición.
Recomienda, además, aprovechar el tiempo fuera de las plataformas para realizar actividades que favorezcan el bienestar, como convivir con otras personas o practicar un pasatiempo.
Tratamiento psicológico para dismorfia corporal
Cuando la preocupación por la apariencia comienza a interferir con el trabajo, la escuela o las relaciones personales, es recomendable buscar un tratamiento psicológico.
Actualmente, el tratamiento con mayor respaldo científico combina la terapia cognitivo-conductual con medicamentos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.
La terapia también puede incluir ejercicios de exposición gradual, que ayudan a la persona a enfrentar situaciones que evita por temor a ser juzgada.
«Muchas personas dudan en buscar ayuda, pero los tratamientos basados en evidencia son altamente eficaces. Un diagnóstico oportuno permite intervenir antes de que el trastorno afecte de manera importante la calidad de vida», afirma Nadkarni.
La imagen perfecta no existe
Las redes sociales seguirán formando parte de la vida cotidiana, pero aprender a utilizarlas de manera consciente puede reducir su impacto sobre la autoestima.
Reconocer cuándo la preocupación por la apariencia deja de ser una inseguridad común y se convierte en un problema de salud mental es fundamental para actuar a tiempo.




