La Junta Central Electoral (JCE) presentó este miércoles un estudio sobre la abstención electoral en República Dominicana.
El análisis permite identificar cuáles grupos ocupacionales tienen una mayor participación en las elecciones.
El estudio, titulado «Estudio sobre la abstención electoral en la República Dominicana: voto nacional y en el exterior», examina el comportamiento de los votantes dentro y fuera del país.
También analiza su distribución geográfica, generacional y por ocupación.
El trabajo estuvo coordinado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) y su Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL).
Profesionales, a la cabeza de la participación
Para las elecciones de 2020 y 2024, profesionales, agricultores y empleados públicos continuaron figurando entre los sectores con mayor participación.
Los profesionales encabezaron la asistencia a las urnas, con un 66 % en ambos procesos electorales.
Los empleados públicos registraron una participación de 63 % en 2020 y de 62 % en 2024.
Entre los agricultores ocurrió lo contrario: pasaron de 62 % en 2020 a 63 % en 2024.
La caída entre los asimilados
Aunque entre 2016 y 2024 se produjeron variaciones en la participación electoral de las distintas ocupaciones, una categoría sobresale por la magnitud de su descenso: los asimilados.
Los asimilados militares son ciudadanos nombrados por el Poder Ejecutivo, previa recomendación del Ministerio de Defensa, para ejercer una profesión, arte u oficio y prestar servicios en las Fuerzas Armadas.
Conforme al párrafo 1 del artículo 30 de la Ley 139-13, este grupo tiene derecho al ejercicio del voto.
En 2016, registró una participación electoral de 67 %.
Para 2020, el porcentaje cayó 17 puntos, hasta situarse en 50 %.
La reducción fue considerablemente mayor en 2024, cuando apenas el 12 % de los asimilados inscritos en el padrón electoral acudió a las urnas.
Esto significa que el 88 % no ejerció el derecho al voto.
Evolución histórica del sufragio en RD
Las variaciones registradas durante estos tres procesos electorales coinciden con el cambio en el comportamiento de los votantes observado a partir de 2020.
Ese año se produjo una caída significativa de la participación electoral, en un contexto marcado por la pandemia del COVID-19 y la suspensión de las elecciones municipales.
De acuerdo con el documento, entre 1978 y 2020 el promedio histórico de asistencia a las urnas fue de 72 %.
Sin embargo, el estudio identifica en 2020 un «punto de quiebre», cuando la participación cayó abruptamente a 55.2 %.
La tendencia se mantuvo en las elecciones de 2024, cuando la participación presidencial se situó en 54.3 %.
Según el análisis, las elecciones de 2024 permitieron despejar la interrogante sobre si la baja participación registrada cuatro años antes respondía exclusivamente a una situación coyuntural relacionada con la pandemia.
«Sin pandemia, la abstención no solo no regresó a los niveles históricos del 30 %, sino que aumentó ligeramente hasta situarse en un 45.6 % a nivel presidencial», precisa el informe.




