Nueva York, EE.UU. – Con apenas 32 años y una trayectoria política emergente, Darializa Ávila Chevalier se convirtió en una de las principales sorpresas del panorama electoral neoyorquino al imponerse sobre el congresista Adriano Espaillat en la contienda por la nominación del Partido Demócrata para representar el Distrito Congresional 13 de Nueva York.
La joven política, de raíces dominicanas, logró captar la atención del electorado en una competencia que enfrentó a dos figuras vinculadas a la comunidad dominicana en Estados Unidos. Con el 87.4 % de los votos computados, Ávila Chevalier acumulaba 32,505 sufragios, equivalentes al 49.4 %, mientras que Espaillat registraba 30,244 votos para un 45.9 %, siendo proyectada como ganadora antes de finalizar el conteo.
Nacida en Miami, Florida, Darializa es hija de padres dominicanos y pasó parte de su infancia entre distintos estados debido a las dificultades económicas que enfrentó su familia. Según relató en una entrevista concedida al columnista JC Malone, sus padres tuvieron que mudarse en varias ocasiones porque les resultaba difícil cubrir los costos de vivienda.
Su historia familiar está marcada por la migración. Su madre, María Chevalier, oriunda de Higüey, vivió en Venezuela antes de regresar a República Dominicana y posteriormente emigrar a Estados Unidos. Mientras tanto, su abuela también formó parte de esa diáspora dominicana que buscó oportunidades fuera del país.
Ávila Chevalier explicó que su nombre surge de la combinación de los nombres de sus dos abuelas: Daris y Alisa. Académicamente, se graduó como socióloga en la prestigiosa Universidad de Columbia, una de las instituciones más reconocidas de Estados Unidos.
Polémica en redes sociales
Durante la campaña, la candidata también enfrentó cuestionamientos por publicaciones antiguas realizadas en la red social X, algunas relacionadas con temas de identidad, nacionalismo y República Dominicana.
Entre los mensajes que generaron controversia figura una reacción a una protesta frente al Ministerio de Educación de la República Dominicana, donde calificó a algunos manifestantes de “fascistas” y “racistas”.
En otra publicación, aseguró que aunque ama a los dominicanos, evitaba colocar la bandera nacional en su perfil debido a expresiones nacionalistas que consideraba violentas. Sus comentarios provocaron debates tanto dentro como fuera de la comunidad dominicana.
Un cambio generacional
La victoria de Darializa Ávila representa un importante relevo generacional dentro de la política demócrata en Nueva York y evidencia el surgimiento de nuevas figuras dentro de la diáspora dominicana en Estados Unidos.
Su triunfo frente a un político experimentado como Adriano Espaillat, quien buscaba mantenerse como una de las voces más influyentes de la comunidad hispana en el Congreso estadounidense, marca un momento significativo en la representación política de los dominicanos en el exterior.
Con esta victoria, Ávila Chevalier se perfila como una de las nuevas caras de la política progresista en Nueva York, en una carrera que apenas comienza y que ya la coloca en el centro de la atención pública.







