La preocupación por el colesterol alto es cada vez más común, y muchos creen que deben eliminar el queso de su dieta por completo. Sin embargo, no todos los quesos son iguales. Si bien los procesados y curados pueden ser dañinos, existen variedades que no solo son seguras, sino que incluso pueden ayudar a proteger tu corazón.
La clave está en entender la diferencia entre el colesterol LDL (el «malo»), que tapona las arterias, y el HDL (el «bueno»), que ayuda a limpiarlas. Optar por quesos bajos en grasa puede reducir el riesgo cardíaco hasta en un 30%, demostrando que no es necesario renunciar a uno de los alimentos más versátiles para mantener una dieta saludable.
Los 5 quesos aliados de tu corazón
Descubre las cinco variedades que los expertos recomiendan por sus beneficios, versatilidad y sabor:
- Queso Cottage bajo en grasa: Es el favorito de los cardiólogos. Con muy poco colesterol y sodio, contiene proteínas de suero que ayudan a disolver las placas arteriales. Es perfecto en ensaladas, con frutas en el desayuno o en tostadas integrales.
- Ricotta: Este queso fresco es bajo en lactosa y se destaca por su capacidad para favorecer el aumento del colesterol HDL. Su proteína, fácil de digerir, alimenta el músculo cardíaco. Ideal para preparar lasañas ligeras, pastas o postres saludables.
- Requesón: Rico en proteínas y bajo en grasa, fortalece el corazón sin sobrecargarlo. Es una excelente fuente de calcio y magnesio, dos minerales clave para controlar la presión arterial. Puedes añadirlo a ensaladas o mezclarlo con tomate y hierbas frescas.
- Edam: Este queso de origen holandés tiene menos grasa y sal que otros quesos duros tradicionales. Contiene compuestos que ayudan a reducir la presión arterial. Es perfecto en rebanadas sobre pan integral o acompañado de una fruta.
- Gouda: Comparte beneficios con el edam, pero con un sabor más suave. Tiene un bajo impacto en el colesterol LDL y sus bacterias probióticas apoyan la salud intestinal. Funciona muy bien en sándwiches o como parte de un snack junto a nueces y manzana.
Consejos para disfrutar sin culpa
La clave para cuidar tu corazón mientras disfrutas de estos quesos es la moderación. Se recomienda consumir entre 30 y 50 gramos al día y combinarlos siempre con vegetales frescos, frutas o panes integrales.
Recuerda evitar los quesos procesados, que suelen tener un alto contenido de grasas saturadas y sal. Una dieta equilibrada que incluya estos quesos, junto con otros alimentos de la dieta mediterránea, puede reducir el riesgo cardiovascular hasta en un 25%.
Si tienes dudas sobre la cantidad ideal para ti, especialmente si ya te han diagnosticado colesterol alto o hipertensión, lo mejor es que consultes con un médico o nutricionista. Siempre busca el equilibrio y disfruta de tus comidas de forma creativa y consciente.





