BRASILIA.– Flávio Bolsonaro pasó en pocos meses de ser un senador con menor proyección nacional que su padre a encabezar la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, con 47,03 % de los votos válidos, frente al 45,16 % de Luiz Inácio Lula da Silva. Ambos volverán a enfrentarse en segunda vuelta el 25 de octubre.
El resultado sorprendió porque varias encuestas previas colocaban a Lula por delante. Datafolha, por ejemplo, había mostrado al presidente con 45 % de los votos válidos y a Flávio con 40 % pocos días antes de los comicios.
El ascenso de Flávio se explica por una combinación de factores políticos, económicos y familiares que lograron consolidarse en la recta final de la campaña.
El peso del apellido Bolsonaro
Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil y figura central de la derecha brasileña, continúa teniendo influencia sobre una parte importante del electorado pese a encontrarse fuera de la competencia electoral.
Flávio asumió explícitamente esa herencia política y logró movilizar buena parte de la base que anteriormente respaldó a su padre. Reuters destacó que el desempeño del Partido Liberal y de varios integrantes de la familia Bolsonaro confirmó que el apellido continúa teniendo un peso considerable en la política brasileña.
El senador incluso consiguió más de 56 millones de votos, superando la cantidad obtenida por Jair Bolsonaro en las primeras vueltas de 2018 y 2022.
Desgaste del Gobierno de Lula
Otro elemento fue el nivel de insatisfacción con el Gobierno.
El costo de vida, la percepción sobre la seguridad pública y el deseo de cambio aparecieron entre las principales preocupaciones de los electores durante la campaña.
Análisis publicados tras las elecciones coinciden en que Flávio logró aprovechar ese ambiente, especialmente con mensajes relacionados con inflación, seguridad y rechazo al Partido de los Trabajadores.
También consiguió avanzar entre sectores donde el bolsonarismo ya tenía presencia importante, incluidos hombres, electores evangélicos, segmentos de ingresos medios y votantes del Sudeste.
Una elección marcada por la polarización
El resultado muestra además que Brasil continúa profundamente dividido.
Flávio Bolsonaro fue el candidato más votado en 16 de las 27 capitales, mientras Lula encabezó la votación en 11. El actual presidente mantuvo una fuerte presencia en el Nordeste, mientras Bolsonaro logró buenos resultados en el Centro-Oeste, Norte y parte del Sur y Sudeste.
La fuerza de ambos candidatos dejó poco espacio para las demás opciones presidenciales.
Augusto Cury terminó tercero con 2,89 %, mientras Renan Santos obtuvo alrededor de 2,25 %.
Avance de la derecha en el Congreso
La elección presidencial estuvo acompañada de un fortalecimiento del Partido Liberal en el Congreso.
El bloque vinculado a Bolsonaro amplió considerablemente su representación en el Senado, resultado que refuerza su influencia política independientemente del desenlace de la segunda vuelta.
La elección también llevó al Senado a Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente Jair Bolsonaro.
El contexto regional
La campaña brasileña ocurre además en un escenario latinoamericano donde distintas fuerzas conservadoras han ganado espacio electoral.
Ese contexto ha sido relacionado por analistas con debates sobre seguridad, economía, rechazo a gobiernos establecidos y una mayor influencia de discursos políticos asociados a la derecha estadounidense.
Sin embargo, el caso brasileño mantiene características propias y la primera vuelta no determina automáticamente el resultado final.
Flávio Bolsonaro y Lula tendrán que disputar nuevamente el electorado el 25 de octubre, cuando Brasil decidirá quién ocupará la Presidencia durante el próximo período.




