La búsqueda de alimentos capaces de aumentar el deseo sexual ha alimentado durante años la popularidad de supuestos afrodisíacos. Sin embargo, la evidencia científica no respalda la existencia de un alimento que provoque por sí solo un incremento inmediato de la libido.
La alimentación sí puede desempeñar un papel indirecto. Mantener una buena salud cardiovascular y metabólica, niveles adecuados de energía y una circulación sanguínea saludable son factores que pueden influir en la respuesta sexual.
En ese sentido, un patrón alimentario equilibrado, particularmente el asociado a la dieta mediterránea, resulta más relevante que consumir ocasionalmente un producto promocionado como afrodisíaco.
Pescados y alimentos ricos en omega-3
Pescados como sardinas, salmón, caballa, atún y arenque aportan ácidos grasos omega-3, conocidos principalmente por su relación con la salud cardiovascular.
Una adecuada circulación sanguínea es importante para diferentes aspectos de la función sexual, tanto en hombres como en mujeres. Esto no significa, sin embargo, que consumir pescado antes de una relación sexual vaya a producir un aumento inmediato del deseo.
¿Y las famosas ostras?
Las ostras suelen ocupar los primeros lugares cuando se habla de alimentos afrodisíacos debido, entre otras razones, a su elevado contenido de zinc, mineral que participa en diferentes funciones hormonales y reproductivas.
Pero comer grandes cantidades de zinc no aumenta automáticamente la libido ni los niveles de testosterona en una persona que ya recibe cantidades suficientes de este nutriente.
Además de los mariscos, el zinc puede obtenerse mediante alimentos como carne, lentejas, garbanzos, semillas de calabaza, sésamo y algunos frutos secos.
Frutos secos, frutas y verduras
Las nueces, almendras, pistachos y semillas aportan grasas saludables y otros nutrientes que pueden incorporarse a una alimentación equilibrada.
Las frutas y verduras, por su parte, proporcionan fibra, vitaminas y antioxidantes y contribuyen al mantenimiento de una adecuada salud cardiovascular y metabólica.
También puede incluirse cacao con alto porcentaje de cacao dentro de una alimentación equilibrada, aunque las investigaciones disponibles no permiten considerarlo un tratamiento para aumentar el deseo sexual.
Más importante que un alimento: cuidar toda la dieta
Una alimentación basada regularmente en vegetales, frutas, legumbres, pescado, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva puede resultar más beneficiosa para la salud general y sexual que buscar un producto específico antes de mantener relaciones.
Reducir el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas también forma parte de este enfoque.
La clave está en la constancia: ninguna comida aislada sustituye hábitos saludables mantenidos en el tiempo.
La falta de deseo no siempre tiene que ver con la comida
El deseo sexual es complejo y puede verse afectado por numerosos factores.
El estrés, falta de sueño, depresión, problemas de pareja, dolor, cambios hormonales, diabetes, hipertensión y determinados medicamentos pueden estar detrás de una disminución de la libido.
Por esta razón, cuando el cambio en el deseo sexual aparece repentinamente, persiste durante semanas o meses o genera malestar, resulta recomendable buscar orientación profesional para identificar su causa.
La alimentación puede contribuir al bienestar sexual, pero no debe utilizarse como sustituto de una evaluación médica cuando existe un problema persistente.




