El papa León XIV denunció este martes el aumento de la violencia contra las mujeres y advirtió sobre el deterioro de las relaciones familiares, al tiempo que llamó a la sociedad a asumir su responsabilidad frente a una problemática que, según señaló, con frecuencia termina en feminicidios.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante una vigilia celebrada en el Estadio Olímpico de Barcelona, donde el pontífice respondió a las preguntas de varios jóvenes sobre temas de actualidad, entre ellos la violencia doméstica, el perdón y la reconciliación.
Uno de los momentos más emotivos del encuentro ocurrió cuando Desiré, una joven de 20 años procedente de un barrio humilde de Barcelona, relató cómo su padre intentó asesinar a su madre cuando ella era una niña. Según explicó, la tragedia fue evitada gracias a la intervención de un joven que perdió la vida al intentar proteger a su madre.
La joven, que actualmente estudia Derecho, confesó que aún le resulta difícil perdonar a su padre y preguntó directamente al papa cómo podía reconciliarse con Dios después de una experiencia tan traumática.
Ante su testimonio, León XIV elogió su valentía y aseguró que situaciones como esa obligan a reflexionar sobre los problemas que afectan a la sociedad actual.
“Debemos interrogarnos sobre el hombre y sobre la humanidad, sobre cómo a veces somos prisioneros del mal hasta llegar a ser violentos con los demás, sobre cómo no logramos cultivar el amor y respetar a los demás en su dignidad y libertad”, expresó.
El pontífice lamentó la existencia de “un clima envenenado” dentro de muchas familias, marcado por abusos, opresión y violencia, especialmente contra las mujeres.
“Existe un clima envenenado en las relaciones familiares de abusos y opresiones, y en particular de violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente también en feminicidios”, afirmó.
Asimismo, sostuvo que la lucha contra esta realidad debe involucrar a toda la sociedad y no puede ser atribuida únicamente a factores externos o a la voluntad divina.
“No podemos atribuir a Dios lo que ha sido confiado a nuestra responsabilidad. Si existe la violencia, si triunfa el egoísmo o si el amor entre familiares se transforma en odio, debemos preguntarnos qué está ocurriendo en nuestra sociedad y en nuestra cultura”, señaló.
El perdón como un proceso
Al abordar la difícil experiencia de la joven, el papa explicó que el perdón no debe entenderse como una obligación inmediata ni como el restablecimiento automático de una relación dañada.
“Debemos aprender a mirar el perdón como una poderosa medicina contra el mal que sana nuestras heridas interiores, pero también entender que forma parte de un proceso y de un camino”, manifestó.
León XIV precisó que perdonar no significa necesariamente volver a la situación anterior ni reconstruir completamente una relación, especialmente cuando ha existido violencia.
Sin embargo, destacó la importancia de rechazar el odio y la venganza, mantener una disposición positiva en el corazón y, cuando sea posible, buscar caminos de reconciliación.
El encuentro concluyó con un emotivo abrazo entre el pontífice y la joven, un gesto que fue recibido con una prolongada ovación por parte de los asistentes.



