SANTO DOMINGO, R.D.– Ante el rechazo de grupos políticos, fuentes oficiales han aclarado que la autorización para que aeronaves estadounidenses operen temporalmente desde la Base Aérea de San Isidro y el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) forma parte de un esquema limitado, estrictamente técnico y no bélico.
La operación, anunciada el miércoles, se extenderá hasta abril del próximo año y se circunscribe a labores logísticas y de apoyo en misiones regionales de interdicción contra el narcotráfico.
El Gobierno subraya que la base jurídica de la decisión se encuentra en los acuerdos antidrogas bilaterales de 1995 y su Protocolo ampliatorio de 2003.
| Elemento clave | Detalle y sustento legal |
| Vigencia | Temporal: hasta abril del próximo año. |
| Tipo de operación | Estrictamente logística y técnica. No hay autorización para operaciones bélicas, ataques preventivos o acciones de fuerza iniciadas desde territorio dominicano. |
| Aeronaves permitidas | Únicamente aviones cisterna y aeronaves de transporte militar para reabastecimiento y apoyo técnico. No incluyen naves de combate ni plataformas ofensivas. |
| Personal | Exclusivamente técnico: tripulaciones, mecánicos, operadores de apoyo y personal de seguridad aeronáutica. No habrá tropas de combate. |
| Control Nacional | La República Dominicana mantiene control pleno sobre su territorio, espacio aéreo e instalaciones, y los movimientos deben cumplir con los procedimientos dominicanos. |
| Base legal específica | El Protocolo de 2003 (párrafo 19 ter.d) permite expresamente «el aterrizaje y la permanencia temporal de aeronaves… con fines de reabastecimiento, asistencia y logística». |
Funcionarios señalaron que el permiso es resultado de «largas y minuciosas negociaciones diplomáticas» en las que la parte dominicana insistió en salvaguardar tres elementos esenciales:
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La observancia estricta de la Constitución y las leyes nacionales.
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El respeto íntegro de los límites operativos fijados en los acuerdos de 1995 y 2003.
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La protección del interés nacional ante un contexto regional volátil.
El Gobierno insistió en que esta cooperación se enmarca exclusivamente en la lucha regional contra el narcotráfico y no altera la política exterior dominicana ni compromete la participación militar en conflictos externos.





