París.– La exministra socialista francesa Yvette Roudy, una de las figuras políticas más relevantes en la lucha por los derechos de las mujeres en Francia, murió a los 97 años, informó este martes el diario francés Libération.
Roudy pasó a la historia por encabezar el primer ministerio de Francia dedicado específicamente a los Derechos de las Mujeres, creado durante el primer mandato presidencial del socialista François Mitterrand. Ocupó esa responsabilidad entre 1981 y 1986.
Nacida en 1929 en Pessac, en el departamento de Gironda, desarrolló una trayectoria marcada por la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres y por reformas que transformaron la legislación social francesa.
Dos leyes marcaron su legado
Durante su etapa como ministra, Roudy estuvo detrás de dos importantes reformas.
En 1982, promovió la legislación que permitió que la Seguridad Social francesa asumiera el reembolso de la interrupción voluntaria del embarazo, procedimiento que había sido despenalizado en Francia en 1975 mediante la histórica legislación impulsada por Simone Veil.
La iniciativa enfrentó una fuerte oposición durante su discusión en la Asamblea Nacional. Roudy llegó a ser acusada por sus adversarios políticos de “violar las conciencias” al impulsar que el sistema público financiara el procedimiento.
“No ignoraba que iba a ser difícil. Por eso lo hice de inmediato”, recordó posteriormente sobre aquella batalla política.
Para la dirigente feminista, la cobertura de la Seguridad Social representaba para las mujeres una garantía de privacidad y contribuía a reducir el estigma social existente alrededor del aborto.
Un año después, en 1983, impulsó la denominada Ley Roudy, orientada a fortalecer la igualdad profesional entre mujeres y hombres.
De la reforma de 1982 a la Constitución francesa
El debate sobre los derechos reproductivos continuó evolucionando en Francia durante las décadas siguientes.
Más de 40 años después de la reforma promovida por Roudy, en 2024 Francia incorporó a su Constitución la libertad garantizada de las mujeres para recurrir a una interrupción voluntaria del embarazo, convirtiéndose en el primer país en consagrar expresamente esa protección en su Carta Magna.
La medida adquirió especial dimensión internacional después de que la Corte Suprema de Estados Unidos revocara en 2022 el precedente federal que durante décadas había protegido constitucionalmente el acceso al aborto en ese país.
De trabajadora industrial a ministra
La trayectoria personal de Roudy estuvo marcada por una formación poco convencional.
Procedente de una familia modesta, comenzó a trabajar a los 16 años y pasó por actividades relacionadas con la industria conservera de pescado y el sector textil.
Mientras trabajaba asistió a clases nocturnas hasta obtener el bachillerato a los 26 años, en una época en la que el acceso de las mujeres a la educación superior encontraba mayores barreras sociales.
A principios de la década de 1950 se trasladó a Escocia junto a su esposo, Pierre. Llegó sin dominar el inglés y aprendió el idioma de manera autodidacta, apoyándose en la lectura y especialmente en obras de Virginia Woolf.
Ese aprendizaje terminó abriéndole una carrera profesional como traductora y facilitó posteriormente su incorporación a círculos intelectuales y políticos progresistas franceses.
Una extensa carrera política
Además de su responsabilidad ministerial, Roudy ocupó diferentes posiciones públicas.
Fue diputada del Parlamento Europeo entre 1979 y 1981, posteriormente diputada de la Asamblea Nacional francesa por Calvados y, entre 1989 y 2001, alcaldesa de Lisieux.
Su relación con los movimientos feministas y progresistas se fortaleció durante la década de 1960, cuando conoció a la escritora y activista Colette Audry y posteriormente se incorporó al proyecto político encabezado por Mitterrand.
La muerte de Yvette Roudy cierra una trayectoria política estrechamente vinculada a varias de las principales conquistas legislativas de las mujeres francesas durante la segunda mitad del siglo XX.




