La evolución de las plataformas digitales de transporte está redefiniendo la movilidad en la República Dominicana. Lo que durante décadas estuvo dominado por las compañías tradicionales de taxis, hoy enfrenta una competencia cada vez más fuerte por parte de aplicaciones como Uber, DiDi e InDrive, que han ampliado su oferta con servicios de mototaxis, una modalidad que gana terreno entre miles de usuarios por su rapidez y menor costo.
El tradicional servicio de taxis, cuyos orígenes se remontan a la época romana con los carruajes tirados por caballos, ha evolucionado hasta incorporar tecnologías que permiten solicitar un vehículo desde un teléfono móvil e, incluso, en otros países, operar unidades autónomas sin conductor.
En el caso dominicano, las plataformas digitales no solo transformaron el transporte en vehículos de cuatro ruedas, sino que también integraron a miles de motociclistas al ecosistema tecnológico mediante el denominado moto-Uber, una alternativa que ha cambiado la manera en que los ciudadanos se desplazan por las congestionadas calles del país.
Una modalidad en crecimiento
El servicio de mototaxi por aplicación conecta a miles de conductores con una amplia base de usuarios que solicitan viajes desde sus teléfonos móviles.
Según datos citados en el reportaje, más de 600 mil personas utilizan mensualmente la plataforma Uber en el país y alrededor de 28 mil motociclistas forman parte de este modelo de transporte.
La facilidad para solicitar el servicio, las tarifas competitivas, los pagos electrónicos y la posibilidad de evitar largos tiempos de espera figuran entre los factores que explican el crecimiento de esta modalidad.
Competencia para los taxis tradicionales
La expansión de las plataformas digitales ha impactado directamente a empresas tradicionales como Tecni-Taxi, Aero Taxi, Taxi Express y Apolo Taxi, esta última diversificando sus operaciones hacia servicios de valet parking y asistencia vial.
A diferencia de los automóviles, las motocicletas encuentran en los congestionamientos urbanos una ventaja competitiva, al poder desplazarse con mayor facilidad entre los vehículos, reduciendo significativamente los tiempos de traslado.
El precio también inclina la balanza
Además de la rapidez, el costo representa uno de los principales factores que impulsan la preferencia de los usuarios.
Como ejemplo, un recorrido entre la Plaza de la Salud y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) tiene un costo aproximado de RD$300 en un taxi tradicional, mientras que mediante un servicio de mototaxi por aplicación puede realizarse por alrededor de RD$149.04, dependiendo de la plataforma y de las condiciones del servicio.
Las aplicaciones también mantienen tarifas mínimas diferenciadas, con viajes en motocicleta desde RD$50, frente a los RD$90 establecidos como tarifa base para vehículos.
Pendiente una regulación definitiva
El crecimiento de estas plataformas también ha abierto el debate sobre su regulación.
En marzo de 2021, Uber y el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) firmaron un memorando de entendimiento con el objetivo de avanzar hacia un marco regulatorio para este tipo de servicios.
Sin embargo, persisten diferencias sobre la naturaleza jurídica de la empresa. Mientras el Estado plantea que opere bajo la figura de compañía de taxis, Uber sostiene que es una empresa tecnológica que conecta a usuarios con conductores independientes.
Movilidad en una ciudad congestionada
El auge del mototaxi por aplicación también responde a la realidad del tránsito en Santo Domingo.
De acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) citado por el Intrant, la congestión vehicular generó en 2019 unas 75 millones de horas perdidas, equivalentes a 23 horas por habitante al año.
Asimismo, una investigación desarrollada por el Intrant, la Agencia Francesa de Desarrollo y la consultora SYSTRA estimó que el tiempo promedio de desplazamiento de un residente de la capital alcanza una hora y 15 minutos.
A esto se suma el crecimiento del parque vehicular. Según cifras de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), al cierre de 2025 circulaban 2,991,171 vehículos en el Gran Santo Domingo.
Un mercado impulsado por la libre competencia
El avance de las plataformas digitales ha modificado el panorama del transporte urbano, obligando a los operadores tradicionales a adaptarse a un mercado cada vez más competitivo.
En este contexto, la decisión final recae en los usuarios, quienes eligen la opción que mejor se ajusta a sus necesidades de precio, tiempo y comodidad, en un entorno marcado por la libre competencia y la transformación tecnológica del sector.




