SANTO DOMINGO.– Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán asumió el gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Santo Domingo luego de que el papa León XIV aceptara la renuncia de monseñor Francisco Ozoria Acosta, iniciando una nueva etapa en la conducción de la Iglesia católica en la capital dominicana.
Morel Diplán no requiere una nueva ceremonia de toma de posesión para ejercer plenamente sus funciones como arzobispo metropolitano, debido a que había sido designado previamente arzobispo coadjutor con derecho a sucesión y ya había realizado la correspondiente toma de posesión canónica.
Por esa condición, asumió automáticamente como arzobispo de Santo Domingo desde el momento en que se hizo efectiva la salida de Ozoria Acosta.
La situación es diferente en el Ordinariato Castrense de la República Dominicana, jurisdicción eclesiástica encargada de la atención pastoral de miembros de las Fuerzas Armadas y de otras personas comprendidas dentro de su ámbito.
Aunque tradicionalmente ambas responsabilidades recaen sobre una misma persona, la Arquidiócesis de Santo Domingo y el Ordinariato Castrense constituyen jurisdicciones distintas y requieren procedimientos jurídicos y canónicos separados.
El mismo día en que León XIV aceptó la renuncia de Ozoria como arzobispo de Santo Domingo, también aceptó su dimisión como ordinario militar y designó a Morel Diplán como su sucesor en esa función.
Se espera que próximamente sean anunciados la fecha y el lugar de la ceremonia que marcará formalmente el inicio de su ministerio al frente del Ordinariato Castrense.
Esta jurisdicción tiene entre sus funciones proporcionar asistencia espiritual y acompañamiento pastoral a integrantes de las Fuerzas Armadas mediante el trabajo de capellanes militares.
Morel Diplán asume ahora la conducción de una de las estructuras eclesiásticas de mayor relevancia histórica en República Dominicana.
La Arquidiócesis de Santo Domingo, cuyos orígenes se remontan a 1511, cuenta con una amplia red integrada por parroquias, comunidades religiosas, centros educativos, movimientos apostólicos y organizaciones dedicadas al servicio social y pastoral.
El nuevo arzobispo tendrá entre sus desafíos conducir esa estructura en medio de las transformaciones sociales, culturales y tecnológicas que enfrenta la sociedad dominicana y que también impactan las formas de evangelización y participación de las comunidades religiosas.
Su llegada a la cabeza de la arquidiócesis se produce después del período encabezado por Francisco Ozoria Acosta, quien deja la responsabilidad tras la aceptación de su renuncia por parte del pontífice.
Morel Diplán inicia así su etapa como arzobispo metropolitano de Santo Domingo mientras se prepara para asumir formalmente el Ordinariato Castrense, dos responsabilidades diferenciadas que amplían el alcance de su labor pastoral.




