Toledo, España.– El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible de España, Óscar Puente, descartó renunciar a su cargo tras el accidente ferroviario ocurrido en Urda, Toledo, que ha dejado 69 muertos, según el balance citado durante su comparecencia.
El funcionario afirmó que su responsabilidad es contribuir a esclarecer lo ocurrido, corregir las deficiencias detectadas y recuperar la confianza de los usuarios en el sistema ferroviario, después de dos accidentes graves en menos de un año.
Puente sostuvo que no pretende responsabilizar anticipadamente a los trabajadores del sector y defendió que la investigación debe desarrollarse con rigor y proporcionalidad.
Sobre una posible dimisión, indicó que solo se plantearía abandonar el cargo si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, considerara que su permanencia representa un obstáculo para la gestión de la crisis.
Fallos en la gestión del tráfico ferroviario
Durante la rueda de prensa, el ministro explicó que una incidencia en el sistema de señalización LZB figura entre los elementos examinados por los investigadores. Según sus declaraciones, durante 2026 se han registrado 170 episodios de interrupciones en este sistema, aunque todavía no se ha determinado si el fallo técnico tuvo una relación directa con la colisión.
Puente señaló que los protocolos ferroviarios establecen que, ante este tipo de incidencias, los trenes deben detenerse y el tráfico pasar a un procedimiento de gestión manual.
En la reconstrucción presentada por el ministro, el centro de control asumió esa gestión y autorizó la reanudación de la marcha del tren AVE sin las limitaciones de velocidad que, según explicó, correspondían en esas circunstancias.
El funcionario sostuvo que esa autorización no se ajustó al procedimiento previsto y que la investigación deberá establecer cómo se produjo el error y quiénes son responsables.
Uno de los aspectos que consideró determinantes fue que el AVE recibió una señal verde pese a que había otro tren detenido más adelante. Esa situación, según su explicación, impidió que el convoy que se aproximaba fuera advertido de la presencia del tren inmovilizado.
Puente insistió en que la investigación también debe aclarar por qué el tren Iryo permaneció detenido durante varios minutos y qué circunstancias impidieron restablecer la circulación con las garantías necesarias.
La modernización del sistema de seguridad
El ministro también abordó la sustitución progresiva del sistema LZB por el estándar europeo ERTMS, una actualización que, según explicó, responde a exigencias de interoperabilidad ferroviaria y no constituye por sí misma una prueba de deficiencias de seguridad del sistema anterior.
La instalación física del nuevo sistema en la línea Madrid-Sevilla concluyó en julio de 2026, de acuerdo con los datos presentados por Puente. Sin embargo, todavía requiere completar las pruebas y los procesos de validación antes de entrar en funcionamiento.
Los trabajos se realizan mientras continúa el servicio comercial, con pruebas programadas durante la noche para reducir las interrupciones a los pasajeros.
Gobierno evalúa suspender el tráfico durante las obras
Puente también abrió la posibilidad de modificar el modelo de ejecución de las obras ferroviarias y suspender temporalmente la circulación en determinados tramos mientras se realizan intervenciones de gran alcance.
El ministro explicó que España ha priorizado tradicionalmente mantener los trenes en funcionamiento durante las obras, una práctica que puede prolongar los plazos de ejecución y afectar la puntualidad y la fiabilidad del servicio.
Como alternativa, mencionó el modelo aplicado en Alemania, donde se realizan cierres completos de determinadas líneas durante trabajos de renovación.
Según sus estimaciones, suspender temporalmente la circulación podría reducir algunas obras de cinco años a unos 24 meses. No obstante, reconoció que la medida tendría un impacto considerable en los pasajeros y podría generar rechazo social y político.
La posibilidad está bajo evaluación y no se ha anunciado una decisión definitiva. Mientras avanzan las investigaciones del accidente de Toledo, el Gobierno enfrenta el desafío de esclarecer las causas de la tragedia y determinar qué cambios serán necesarios para reforzar la seguridad ferroviaria.




