La jornada del lunes en la Casa Blanca tomó un giro inusual cuando, tras un pedido de McDonald’s en el Despacho Oval, Donald Trump ofreció una conferencia donde mezcló la guerra en Irán, críticas al papa León XIV y una polémica imagen suya como Jesús.
El presidente estadounidense, gran aficionado a la comida rápida, salió al jardín de la Casa Blanca para recibir un pedido de hamburguesas de manos de una empleada de la plataforma de entregas DoorDash. «Tengo un pedido para usted, señor presidente», declaró la repartidora, Sharon Simmons.
El acto fue concebido para destacar la política de «no impuestos sobre las propinas», que, según dijo, había supuesto una devolución de 11,000 dólares para Simmons este año.
Pero la conversación derivó rápidamente hacia temas mucho más sensibles. Trump había sido objeto de críticas después de que apareciera en su cuenta de Truth Social una imagen generada por IA en la que estaba representado como Jesús. «Sí la publiqué, y pensé que era yo como médico y que tenía que ver con la Cruz Roja», declaró Trump. «Se supone que soy yo como médico, haciendo que la gente mejore».
Las preguntas derivaron entonces hacia la guerra en Irán. El bloqueo ordenado por Trump a los puertos iraníes entró en vigor poco más de dos horas antes de la rueda de prensa. Trump afirmó que Irán quiere «con muchas ganas» llegar a un acuerdo para impedir que Teherán se dote de un arma nuclear.
Propinas
Con la desconcertada repartidora todavía a su lado, Trump dejó claro que no pensaba pedir disculpas al primer jefe de la Iglesia católica nacido en Estados Unidos. «No hay nada por lo que disculparse. Está equivocado», dijo, tras arremeter contra el papa León XIV por oponerse a la guerra en Oriente Medio. «El papa León dijo cosas que son incorrectas. Estaba muy en contra de lo que estoy haciendo con respecto a Irán».
Finalmente, el presidente abordó la prohibición de las personas transgénero en las competiciones deportivas femeninas, preguntándole al respecto a Simmons. «Estoy aquí para hablar de la exención de impuestos a las propinas», respondió la repartidora. Antes de retirarse, Trump sacó un billete de 100 dólares y se lo entregó a Simmons como propina.





